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Jueves 24 de mayo de 2018

RESEÑA | Steven Wilson en Chile: Al hueso

El ex Porcupine Tree volvió a deleitar al Teatro Caupolicán con un extenso espectáculo de rock cerebral y cálido.

Por Ignacio De La Maza

FOTOS: Juan Pablo Quiroz

“Aunque no lo crean, hay gente joven que viene a mis shows. Incluso hay mujeres que vienen a mis shows ¡Esto no es un concierto de King Crimson!” dice Steven Wilson con una sonrisa de oreja a oreja, desatando una risotada en el repleto Teatro Caupolicán. “Es broma, son buenos amigos míos” agrega, pero hay un cierto principio honesto en su chiste: Al menos en Chile, Wilson ha alcanzado un nivel de transversalidad de público que generalmente no se asocia al rock progresivo. Lo cierto es que Wilson inspira un nivel de devoción por estos lados que abarca a personas de todas las edades y todos los gustos, lo que habla sobre el poder convocante de su música y su carisma innato como intérprete.

En 3 horas de concierto (con un intermedio cerca de la mitad), Wilson exudó calidez, cercanía y un nivel musical simplemente espectacular con un público chileno entregado totalmente a cada intrincada nota que salía de su talentosa banda en el escenario. El temor que tenían algunos fans sobre la ‘suavización’ del sonido del ex Porcupine Tree en su nuevo álbum ‘To The Bone’ (2017) fue casi risible en escena, con Wilson despachando sus nuevas composiciones con una energía aplanadora mientras se paseaba con absoluta facilidad entre guitarra, bajo, sintetizadores y teclados. Si a alguien le cabía alguna mísera duda de que Wilson está en pleno control de lo que hace en todo momento, 5 minutos de su impecable presentación fueron suficientes para acallarlos.

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Lo que separa a Wilson de varios de sus pares y héroes es la calidez con la que dosifica el aspecto más cerebral de su música. En ese sentido, el británico es más parecido a su héroe Peter Gabriel, calibrando una fórmula adictiva de rock en su estado más intelectual con sentido del humor y genuino entusiasmo por lo que hace. Cuando presenta ‘People Who Eat Darkness’, Wilson pregunta quiénes son menores de 23 años para luego explicarles divertidamente “esto es una guitarra eléctrica. Sé que no están muy familiarizados con ella, pero fue bastante popular en su época”. Cuando despacha piezas progresivas intrincadas como ‘Ancestral’ o ‘The Creator Has A Mastertape’ de Porcupine Tree, el hombre se acerca al borde del escenario y deja que las primeras filas vean a centímetros su talento con las cuerdas, manteniendo contacto visual en todo momento. El músico se muestra algo frustrado cuando la gente insiste en sentarse mientras observan el show (“esto es un show sexy de rock, no un concierto de Eric Clapton”), pero siempre mantiene el buen espíritu, en consciencia de que está frente a uno de los públicos que más lo aman en este planeta.

Repasando principalmente ‘To The Bone’ y su antecesor ‘Hand. Cannot. Erase’ (2015), junto con algunos clásicos de Porcupine Tree (‘The Sound Of Muzak’ sigue siendo magistral) Wilson dio un espectáculo de categoría, con sonido redondo y química rotunda entre sus músicos. El único punto bajo fue el ingreso caótico al Teatro Caupolicán, con varios fanáticos apiñados en los accesos a las localidades incluso una vez iniciado el espectáculo, provocando desorden a falta de acomodadores y movimiento constante durante las primeras canciones del show.

Sin embargo, eso no alcanza a opacar que, en su retorno a Chile, Wilson nuevamente nos convocó a su mundo musical único. Un privilegio del cual nunca nos vamos a cansar.

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