RESEÑA | Roger Waters en Chile: Más contingente y contundente que nunca SonarFM - 105.3
RESEÑA | Roger Waters en Chile: Más contingente y contundente que nunca

15/11/2018

RESEÑA | Roger Waters en Chile: Más contingente y contundente que nunca

Colosal lo del ex Pink Floyd anoche en el Estadio Nacional. Un show que lo tuvo todo: desde un increíble show musical y visual hasta un potente mensaje político.

Por Gonzalo Paredes M.

Al fondo del escenario una chica observa la inmensidad de un paisaje arenoso y desolado. Tras ella, cincuenta y dos mil personas esperan ansiosas que comience el show que marca la cuarta visita de Roger Waters a nuestro país.

Las poleras con estampados de los diversos discos de Pink Floyd se multiplican. Son las 21:20 de la noche y el sueño de muchos se hace realidad: suena "Speak to me/ Breathe" por las múltiples torres de audio repartidas en el Estadio Nacional; hay llanto, emoción, estupor; de alguna manera los primeros minutos de concierto avizoran lo que vendrá: algo histórico, un espectáculo digno de recordar.

Y así fue. Tras el clásico que abre "The Dark Side Of The Moon" suenan "One of These Days", "Time", "The Great Gig in the Sky" y "Welcome to the Machine". Todo bajo una prolijidad musical impecable y un despliegue técnico pocas veces visto en Chile. Cada una de las gráficas audiovisuales está tan bien escogida que resulta imposible no conmoverse o volver a sentir la misma sensación que tuviste la primera vez que escuchaste a la banda de Waters, Gilmour, Mason y Wright.

El inglés se mueve por el escenario con un desplante que pareciera olvidar sus 75 años. Si bien hay tonalidades a las que ya no llega, su performance es despampanante. Cuando no está él en la voz, el guitarrista Jonathan Wilson toma la batuta, emulando de muy buena manera –también en lo físico – a David Gilmour. Tras Wilson, Joey Waronker, Gus Seyffert, Dave Kilminster, Drew Erickson, Jess Wolfe & Holly laessig, Ian Ritchie y Jon Carin interpretan cada una de las canciones con la precisión de un reloj suizo.

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Suena "Déjà vu", de su reciente y aclamado "Is this the life we really want?" (2017) y el entusiasmo no decae. Lo nuevo del ex Pink Floyd es fresco y contingente, tal como la charla que el día anterior dio en Matucana 100 para hablar sobre el conflicto en medio oriente y sobre cómo las fuerzas hegemónicas ejercen poder sobre las decisiones trascendentales para el orden global.

Tras su bloque solista, "Wish you Were Here" y "Another Brick In The Wall" encienden el Nacional. El inmenso coro para "Hey teacher, leave the kids alone!", lo resiente todo. Un grupo de niños vestidos de rojo marchan en el escenario al son de la música para luego exhibir poleras que proclaman la resistencia. Concepto que luego será de mucha importancia durante el intermedio; tiempo en el que la banda prepara la segunda parte y en el que en la gigantesca pantalla rectangular se proyectan mensajes como "¿resistir qué?": al neofascismo, a los líderes mundiales, a la intromisión de la Iglesia en las decisiones del Estado, al daño al medioambiente y al de las comunidades indígenas y más pobres.

Todo esto mientras en Ercilla (novena región) Camilo Catrillanca es entregado muerto a sus familiares tras ser víctima de un supuesto enfrentamiento con Fuerzas Especiales de Carabineros "¿Acaso no es el mejor momento para tomar conciencia sobre esto? Es tu elección", reza uno de los mensajes proyectados.

Comienza la segunda parte y ya no hay vuelta atrás; "Dogs" y "Pigs (Three Different Ones)" emocionan. Si bien para muchos fanáticos la interpretación de estas no es lo mismo si no es con Gilmour, el espectáculo resulta tan grandioso que – aunque no lo creas – la interpretación musical queda a un lado versus la experiencia en su totalidad. El escenario se ambienta como la portada de "Animals" (1977) mientras el mítico cerdo rosado vuela por los aires junto a la consigna "Stay Human". Diversas imágenes intervenidas de Donald Trump y los múltiples líderes mundiales se alternan para hacer un llamado al fin de la guerra comercial y los tratados que a pocos benefician.

"Money", "Us and Them", "Smell the Roses", "Brain Damage" y "Eclipse" suenan tan increíble como lo anterior y llevamos casi dos horas de show sin aburrirnos en un solo segundo. "Ver a Roger Waters es como ir a Fantasilandia", comenta alguien en el público. Y cómo no encontrarle la razón: en este espectáculo pasa de todo, incluso la proyección de una pirámide tridimensional de luces cruzada por un rayo de colores que hace alusión a la portada de "The Dark Side of The Moon".

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Agencia Uno

Para terminar un homenaje necesario. Waters comienza a relatar lo que fue su cita junto a la viuda de Víctor Jara, Joan Jara; y mientras habla, pide a uno de sus asistentes su teléfono personal para reproducir desde el mismo dispositivo "El Derecho de Vivir en Paz". Los aplausos caen a borbotones desde las graderías para luego escuchar y observar la gran sorpresa de la noche: "The Gunner's Dream", incluida en "The Final Cut" (1983) y dejada de lado en los setlist del inglés desde hace 12 años.

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Víctor Jara presente en el show de @rogerwaters en el estadio Nacional

Una publicación compartida de Sonar FM (@sonarfm) el 14 Nov, 2018 a las 7:35 PST

"Comfortably Numb" cierra el show y bajo los fuegos artificiales que dan fin a casi tres horas de concierto sólo hay felicidad y la agradable sensación de haber visto algo único. Algo que no sólo quedará en la mente de los más acérrimos fanáticos; algo que quedará como una experiencia significante para cualquier persona que guste de la música en toda su amplitud. Sin lugar a dudas, el mejor espectáculo que ha visitado nuestro país durante 2018.

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Impactante y emocionante show de @rogerwaters en Chile. Un final para el recuerdo!! Ph: @by.nrc

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