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Lunes 15 de mayo de 2017

Steve Hogarth de Marillion en Sonar FM: “Si alguien disfruta de lo que haces, mínimo tratarlo con respeto"

El vocalista de la exitosa banda progresiva habló del inminente Marillion Weekend en Santiago y sobre la peculiar relación que tienen con sus seguidores, además de su costumbre casi escalofriante de adelantarse al futuro.

Por Ignacio De La Maza

No sonarán mucho en radios y hace décadas que no anotan un hit en el sentido convencional, pero Marillion no está preocupado por eso. De hecho, desde hace un buen tiempo que la banda ha diseñado cuidadosamente su forma de operar para nunca tener que volver a pensar en el ‘éxito comercial’ ni en lo que es o no es popular dentro de la industria musical, lo que les ha dado una libertad sin precedentes.

Leyendo el futuro como pocas bandas de su generación, u otros grupos dentro del tradicional ‘rock progresivo’, los británicos han dejado de lado las convenciones de lo que implica ser un grupo exitoso dentro del circuito y se han enfocado netamente en la relación con sus fanáticos. Gracias al apoyo de un ejército de seguidores que rivaliza a los que alguna vez tuvo The Grateful Dead por el título de ‘fans más fieles del planeta’, Marillion es una banda que hoy en día puede hacer lo que quiera, sin considerar tendencias que otros buscan desesperadamente.

Eso no significa que Steve Hogarth y los suyos estén fuera de tiempo: Adelantándose incluso a David Bowie, Marillion fue uno de los primeros grupos en abrazar las posibilidades infinitas que el internet otorgaba a músicos, siendo pioneros en iniciativas de ‘financiamiento colectivo’ de sus fans para no tener que depender de sellos, y utilizando la web para comunicarse directamente con sus seguidores y estar siempre en sintonía con lo que estos esperan de la banda.

Ahora, el grupo llega nuevamente a Chile con un concepto que llevan haciendo hace una década, pero jamás en Sudamérica: El Marillion Weekend (del 19 al 21 de mayo en el Teatro Caupolicán, entradas aquí), un fin de semana de 3 conciertos, cada uno distinto al otro, en donde la banda compartirá de forma más cercana que nunca con sus feligreses locales. De cara a este regreso a Chile, conversamos una vez más con el gran Steve Hogarth, un tipo ingenioso y humilde, acerca de su relación con nuestro país, su particular relación con los fans y, de manera inevitable, sobre cómo los temores políticos que el vocalista confesó en su última conversación con Sonar FM se volvieron realidad.

Marillion ha vuelto una costumbre venir a Chile de forma casi anual, y la recepción siempre es eufórica. Sin embargo, ahora los tendremos con un concepto que no habíamos visto por estos lados, el ‘Marillion Weekend’ ¿Puedes contarme un poco más sobre esto?

Es algo que comenzamos haciendo en Europa hace… No sé ¿Ya serán 10 años? Sí, y lo empezamos a hacer cada dos años, y ha sido un verdadero éxito. Pero claro, nunca lo habíamos llevado a Sudamérica. La cosa funciona en que hacemos 3 shows: Viernes, sábado y domingo, y cada uno es absolutamente diferente. Eso significa que todas las noches ves un espectáculo de 2 horas y media que no se repite, por lo que tenemos que ensayar 7 horas y media de música antes de subirnos al escenario. Creo que es una buena oportunidad para los fanáticos de hundirse en nuestra música, pero también es una oportunidad para que se conozcan entre ellos. Nuestros fans se han convertido en una gran familia a lo largo de los años, en parte por la cercanía que nosotros tenemos con ellos y en parte por la conexión en redes sociales. La gente va, algunos se conocen entre ellos, se enamoran, se casan y tienen hijos (se ríe)… ¡No todo durante ese mismo fin de semana! Ahí solo comienza la relación (se ríe).

Santiago fue la opción más obvia para exportar este concepto a Sudamérica, porque de todos los lugares que hemos tocado en el continente, ahí siempre está la vibra más extraordinaria. Entonces dijimos: ‘Obvio, tiene que ser en Chile’.

Es curioso, porque como te comentaba, ustedes han estado viniendo a Chile extremadamente seguido, pero sus shows siempre están repletos ¿Qué se siente generar ese fanatismo incluso en el fin del maldito planeta?

(Se ríe) ¡Es la sensación más asombrosa! Tú sabes, no somos una banda que esté precisamente arriba en los rankings de ‘los más vendidos’ ni sonamos demasiado en la radio. Por eso es realmente fantástico que, después de estar sentado en un avión por 14 horas, te bajas en un país en donde recibes tanto amor. Generalmente cuando estamos en Chile, tocamos en el Teatro Caupolicán, y el ambiente que se vive ahí es algo realmente único en el mundo. No te puedo decir lo mucho que me emociona cuando vamos para allá.

Mencionas que Marillion no es una banda que esté en las listas de los ‘más escuchados’ ni tiene una presencia imperante en la cultura pop, pero sí tienen una relación con los fans que no se ve en muchas bandas. Es casi como su propio mundo, como si les permitiera existir afuera de la industria sin tener que estar preocupados por ésta. Debe ser liberador.

Nos sentimos realmente afortunados en ese aspecto. Sé que hay muchas bandas por ahí que se suben al escenario y reciben emoción, pero nosotros no recibimos emoción, recibimos afecto, y eso es algo muy distinto. Nuestros fanáticos se preocupan de nosotros como seres humanos, y tratamos de devolverles eso. Pensamos en aquellos que van a nuestros shows y las dificultades que tienen que superar para estar ahí cada noche. Somos muy conscientes de eso.

Sabes, fuimos una de las primeras bandas, al menos en el Reino Unido, en tener un sitio web y usarlo para comunicarnos con los fans. Básicamente inventamos el ‘crowdfunding’ en 1997. De alguna manera fuimos cabecillas de esta idea de que una banda y sus fanáticos pueden convertirse, como tú lo dijiste, en ‘su propio mundo’, separados de la industria, y la radio y los medios de comunicación. No necesitamos nada de eso. Eso no significa que no hablaremos con la prensa ni nada por el estilo, lo estoy haciendo ahora, pero no lo necesito.

Estoy agradecido de que alguien (de los medios) encuentre interés por nosotros y lo que hacemos, pero si a nadie le interesa, no me importa, porque no afecta mi vida ni mi arte. Gracias a esta situación con los fans, tenemos libertad creativa para hacer lo que queramos en cada disco. No necesitamos una canción para la radio, o pensar en que tenemos que sonar de cierta forma. Somos totalmente libres para experimentar. Lo único que nos importa es que lo que hacemos es honesto: La música es honesta y las letras son honestas, no es algo que inventemos de la nada para meternos en algún mercado. Tener la libertad para ser tan autocomplaciente es un verdadero privilegio (se ríe).

No deja de ser curioso, porque también uno encuentra varios casos de bandas que prefieren una cierta lejanía con sus seguidores. O sea, aprecian el interés de la gente, pero no son muy propensos a la idea de compartir con ellos. A algunos artistas definitivamente les desagrada.

¿Sabes? Creo que si te respetas a ti mismo y respetas la música que haces y te sientes orgulloso de eso, y luego te das cuenta que hay gente que disfruta de esa música, les debes tu respeto a ellos también. A cambio, si tienes dudas sobre la pureza de tu música, y ves que hay fanáticos emocionados por ella, entonces te sientes como un idiota, porque sabes que hay gente emocionada por algo que no debería emocionarles ¿Entiendes a lo que me refiero?

Si una banda no respeta a sus fanáticos, entonces creo que no están 100% seguros de lo que están haciendo. Sienten que estas personas no deberían disfrutar de su música, y los ven como inferiores, o ingenuos o estúpidos por estar escuchándolos. Si crees que estás manipulando a la gente, no la estás respetando. Nosotros jamás nos hemos sentido así, estamos orgullosos de lo que hacemos. Si a alguien le gusta lo que hacemos y le emociona nuestra música, tenemos la obligación de tratarlo con respeto ¿Por qué no querrías pasar el tiempo con ellos?

Creo que me has dado mucho en qué pensar.

(Se ríe) ¿Cierto?

Lo mencionabas antes: Marillion fue una de las primeras bandas en adoptar el internet y sus posibilidades para conectarse con los fans y también para distribuir su música sin necesidad de sellos discográficos. Hoy en día, este recurso es casi la norma ¿Cómo sienten que la web ha afectado la forma en la que nos relacionamos con la música?

Me sorprendió bastante, para serte honesto. Por allá en el 97, veía al internet como esta curiosa pieza de tecnología. Sin embargo, a medida que avanzó el tiempo, ha quedado en claro que la web se ha convertido en una especie de ‘túnel espiritual’ para conectar a la gente como nunca antes, sin importar en qué lado del mundo estén. Creo que es una buena plataforma para compartir amor ¡Sé que suena hippie! (Se ríe), pero realmente puede ser una herramienta hermosa.

Con respecto al streaming… No quiero sonar pomposo, pero en el 99 la gente me preguntaba a dónde iba a ir la cosa, y yo les decía básicamente lo que sucede ahora. Yo decía que iba a llegar el día en donde uno se iba a levantar de la cama, iba a decidir que querías escuchar ‘I’ll Be There’ de Four Tops, y la canción se podría reproducir automáticamente en tus parlantes. Creo que ya estamos muy cerca de ese punto. O sea, ya ves que se están promocionando reproductores de audio con reconocimiento de voz. Ahora puedes solo decir lo que quieres escuchar y listo. Obviamente, el problema sigue siendo que los artistas todavía no sabemos cómo vamos a ser compensados por esto. El streaming está pagando regalías, pero el problema es que hicieron tratos debajo de la mesa con los grandes sellos discográficos. Mucho dinero pasa de manos pero los artistas no ven nada de eso. Ese trato debió ser ilegal, pero así estamos. Ese es el problema.

Lo interesante es que esto nos devolvió a una era pasada, antes de la invención del tocadiscos, en donde la única forma en la que un artista podía hacer dinero era tocando en vivo. Porque ahora ya no recibimos ingresos de la música que grabamos. Quizás con el tiempo, la gente del streaming se dará cuenta que deben compensar mejor a los músicos si quieren tener un buen catálogo en sus plataformas. Soy optimista, pero creo que seguimos en la fase ‘fiebre del oro’ de todo el asunto.

Te creo cuando dices que Marillion se adelantó a todo esto que venía en términos de consumo musical. Después de todo, ustedes básicamente inventaron el ‘crowdfunding’ o financiamiento colectivo, un sistema que ahora no solo es utilizado para financiar música: Hay gente que arma hasta películas de esta forma.

¡Es fantástico! Que cualquier artista pueda hacer su trabajo sin la necesidad de acudir al banco o a un sello discográfico, que básicamente es otra forma de banco. Es una forma de ir directamente a la gente que le gusta lo que haces, y de crear algo puro para esas personas ¡Sin pensar en la opinión de los accionistas! (Se ríe).

Marillion ha convertido el ‘adelantarse’ a los sucesos en casi una forma de vida. Me acuerdo que, cuando hablamos el año pasado, ustedes estaban ad portas de lanzar un álbum llamado Fuck Everyone And Run (2016). Me decías que ese disco estaba inspirado por el poder corruptivo del dinero y la mentalidad egoísta y de ‘cada uno por su cuenta’ que estaba dominando a la sociedad anglosajona. Esa conversación ocurrió antes del Brexit y antes de la victoria de Donald Trump ¿No sentiste un pequeño escalofrío cuando eventos como éste básicamente reflejaron lo que ustedes pusieron en ese disco meses antes?

Sí…es algo aterrador ¿No? (Se ríe). Es una sensación bastante extraña ¡Algunos me están empezando a decir Hogstradamus! (Se ríe). Me piden que les diga los números de la lotería. Bueno, ya sabes, a veces es fácil predecir que va a llover antes de que llueva. Hay algo en el aire que te indica que viene una tormenta. Creo que ese álbum hablaba de la tormenta venidera. Creo que en Fuck Everyone And Run estaba respondiendo a algo que sentía que estaba pasando en mi país, en el Reino Unido. No fue un disco inspirado por la situación política de todo el mundo, pero ahora que han pasado todas estas cosas, es difícil no relacionarlo. Ahora cuando tocamos canciones de ese álbum en Norteamérica, siento que son canciones SOBRE Norteamérica. Si estoy en España me pasa lo mismo. En Grecia, la misma situación, y así con México también.

Siento que hay una enfermedad, una falta de empatía y entendimiento que se volvió epidémica. Hay un peligro en que eso se extienda globalmente, y lo único que espero es que seamos lo suficientemente sensibles como humanidad para detenerlo antes de que nos empuje al abismo. Creo que hay gente buena allá afuera, y lo interesante es que siento que se han sentado las bases para que esas personas actúen. Constantemente estoy viendo acciones de fundaciones que buscan cambiar el mundo para mejor. Hay razones para estar optimista…pero también pesimista.

Me acuerdo de una carta abierta que escribió Brian Eno a comienzos de año, en donde decía que se encontraba optimista ante todo lo que estaba ocurriendo porque, para él, este no era el comienzo del fin, sino que lo más bajo que podíamos caer, por lo tanto hay razones para creer que ahora solo podemos ir para arriba ¿Concuerdas con esto?

¡Oh no! ¡Créeme que todavía puede empeorar! Digo, obviamente puede volverse peor, Eno está realmente equivocado en eso. Solo piensa qué tan peor se podría convertir todo si Trump, Putin y Kim-Jong Un empiezan a apretar botones (suelta una risa incómoda). Ya sabes, espero que Eno esté en lo correcto, es un hombre realmente inteligente…pero no es un político, es un músico. Hay veces que a los músicos nos gusta jugar a ser políticos, pero los zapatos nos quedan algo grandes. La gente espera que seamos grandes filósofos, pero no podemos serlo. Hacemos lo mejor que podemos, pero no somos Ghandi, no somos Einstein. Solo podemos hablar de lo que sentimos. En ese sentido, quiero creer que Eno tiene razón en la parte de que hay razones para estar optimistas.

Claro, el punto de inflexión fue cuando Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos en noviembre pasado. Creo que ahí las preocupaciones de Marillion en su último disco adquirieron aún más relevancia.

¡Nosotros estábamos tocando en Nueva York la noche de la elección! (Se ríe). Fue algo trágico ¡Porque nadie nos estaba escuchando! Todo el mundo estaba mirando el teléfono. A medida que avanzaba el show, quedaba cada vez más claro que Trump podía ganar contra todos los pronósticos. Me acuerdo que, justo antes de subirnos al escenario, vimos imágenes de Times Square repleta, casi como si fuese Año Nuevo. Sin embargo, cuando salimos del lugar, Times Square estaba vacío. No había un alma en la calle. Fue una sensación realmente extraña, ese camino de regreso al hotel. Nunca había visto Nueva York en ese estado.

Creo que los dos vamos a deprimirnos si seguimos hablando de esto. Cambiemos el tema rápido ¡Escuché que van a grabar los shows en Chile para un DVD/Blu-Ray!

(Se ríe) ¡Sí, lo haremos! Los shows en Santiago serán editados para consumo casero en el futuro.

Me acuerdo que la vez pasada había planes de hacerlo, pero finalmente no resultó.

Oh, créeme que ahora sí va. Santiago estará registrado en video. Estoy realmente entusiasmado: Les traemos algo verdaderamente extraordinario. 

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