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Viernes 5 de agosto de 2016

Reseña: Suicide Squad es un desastre de película

Dicen que estas cintas son para los fanáticos, pero los fanáticos merecen más.

Por Ignacio De La Maza

Realmente quería que me gustara Suicide Squad. Digo esto porque no quiero dar la impresión de que entré a la sala de cine predispuesto a odiar una producción cuyas críticas no han sido particularmente favorables. En una época en donde las películas de superhéroes se han vuelto cada vez más predecibles (incluso esfuerzos recientes sólidos como Capitán América: Guerra Civil y Deadpool siguen más o menos la fórmula conocida) la nueva cinta de la alianza entre DC y Warner se promocionaba como una toma más fresca y maníaca del género, una especie de ‘Guardianes De La Galaxia’ más cool, con más actitud y un sentido más subversivo. Sin embargo, Suicide Squad es digna de la reputación que la ha precedido durante la última semana: Un desastre de película. Incoherente, ruidosa, llena de personajes olvidables, diálogo sobre-expositivo, desesperada en su intento de ser ‘irreverente’ y con un ritmo frenético que intenta fallidamente esconder que nada que valga la pena está pasando.   

La película (basada en el cómic del mismo nombre) sigue rápidamente los eventos de Batman vs Superman: Tras la muerte del Hombre de Acero en al final de ese filme, una agente del gobierno de los Estados Unidos (Imagen foto_00000005Viola Davis) decide formar a un equipo de soldados ‘especiales’ para hacerle frente a futuras amenazas de ‘meta-humanos’ (el concepto con el que el Universo Cinematográfico de DC se refiere a cualquier persona con superpoderes) ¿El giro? La ‘Fuerza Especial X’ no está formada por Batman y sus amigos (un hoyo en la trama gigantesco, pero pasable si simplemente te dejas llevar), sino que por varios supervillanos, a quienes se les ofrece una sentencia reducida a cambio de su cooperación. Ahí tenemos a Deadshot (Will Smith), un asesino a sueldo que jamás falla un tiro; El Diablo (Jay Hernandez), un pandillero con crisis de conciencia capaz de invocar fuego (el único con un poder realmente sobrenatural); Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje); un hombre afectado por una mutación que le da rasgos reptilianos y tendencias caníbales; Capitán Boomerang (Jai Courtney), un sujeto cuya habilidad es literalmente tirar boomerangs, y, por supuesto, Harley Quinn (Margot Robbie), el esperado debut cinematográfico de la eterna enamorada del Guasón (Jared Leto, más de eso en un rato). Todos ellos son liderados por el sargento Rick Flagg (Joel Kinnaman) y acompañados de otros personajes cuyos nombres ya no recuerdo (y lo que hacían, aún menos).

¿Cuál es el punto de juntar a estos tipos malos en un solo lugar? Detener a Enchantress (la modelo Cara Delevigne), una bruja ancestral que tiene el malvado plan de abrir un hoyo místico en el cielo y…hacer algo. La verdad, la cinta nunca te deja en claro qué es lo que está haciendo Enchantress, además de revivir a su hermano (otro antagonista cuyo nombre no recuerdo y que cuyos efectos especiales son risibles) y transformar personas en zombies purulentos. El hecho de que el punto central de la trama no sea concreto es toda una hazaña, considerando que cada vez que alguien abre la bImagen foto_00000003oca es para expresar en voz alta su motivación o lo que están haciendo (la frase ‘somos los malos’ se repite al menos 4 veces, en caso de que se te olvide que los protagonistas son villanos también).  Ah ¿Mencioné que Flagg está perdidamente enamorado de la arqueóloga poseída por el espíritu de Enchantress? La película insiste en que esto importa, pero la verdad es que no.

Dicen los rumores que, tras las críticas a la seriedad solemne de Batman vs Superman, Suicide Squad sufrió numerosas retomas y cortes para hacerla más ‘divertida’. Si bien se nota que la cinta realmente quiere que te enamores de su iconografía pop, el encanto de sus alocados personajes y sus intentos de hacer humor, la verdad es que lo único que queda claro es la película probablemente fue una pesadilla en la mesa de edición. La acción es constante, pero la dirección es tan confusa que ninguna batalla engancha. La tImagen foto_00000007rama avanza como locomotora, y aun así se siente como un ladrillo, dedicando un cuarto de sus 2 horas de duración a introducir el trasfondo (por lo general aburrido) de todos sus protagonistas. Pese a estar tan llena de elementos que llega a ser sofocante, en ningún segundo el director/escritor David Ayer invierte el valioso tiempo de construir una relación entre sus personajes, que simplemente se empiezan a tratar como si fuesen una familia cuando no llevan ni 2 días juntos y apenas han intercambiado líneas entre ellos. A cambio, los tienes posando de forma cool, disparando una cantidad infinita de balas y luchando contra horda tras horda de secuaces genéricos de Enchantress (de nuevo, zombies purulentos). Algunas escenas son tan inconsecuentes y desconectadas que cuesta creer que hayan sido parte del guion original. 

Llevo 4 párrafos y no todavía no he mencionado el principal punto de arrastre de la campaña de márketing de Suicide Squad: El regreso a la pantalla grande del Guasón, el icónico enemigo de Batman, ahora interpretado por Jared Leto. Esto es porque hay poco que mencionar: La participación del icónico villano es poco más que un cameo glorificado, con el personaje apareciendo esporádicamente para interrumpir la historia principal. Su subtrama está insólitamente separada de todo lo que sucede a su alrededor, y finalmente su presencia en la película podría haber sido totalmente omitida sin afectar el resultado. Todas esas anécdotas sobre el compromiso actoral que Leto adoptó para empaparse del personaje (sin duda, un intento desesperado por darle la misma mitología que le aportó Heath Ledger al papel en The Dark Knight) no se reflejan para en la pantalla. El Guasón de Suicide Squad está lleno de tatuajes, tics extravagantes, risas maquiavélicas y sentido sociopático; lo que no tiene es una pisca de amenaza. Leto, un actor talentoso, se pierde en el maquillaje y el bagaje asociado al rol, y el resultado se parece más a la imitación que alguien haría  para entretener a sus amigos en Halloween que lo que recordamos del antagonista más adictivo del universo DC.

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Para ser justos, no todo es malo: Will Smith parece incapaz de entregar una actuación que no sea carismática, y su Deadshot es el personaje con lo más cercano a una motivación creíble en toda la película (en este caso, un cliché como el amor por su hija, pero Smith lo vende de manera convincente). Viola Davis es una de las mejores actrices de su generación, y su actitud de acero ayuda a darle vida a la unidimensional Amanda Waller, la agente del gobierno encargada de la acción. Y, como era de esperarse, Margot Robbie se roba la película como Harley Quinn, con una performance magnética que, aparte de provocar carcajadas genuinas, ayuda a darle un toque trágico a su venenosa obsesión con el Guasón, sugiriendo una parábola sobre las relaciones de pareja tóxicas que nunca se materializa. Incluso el australiano Jay Courtney, que básicamente es el anti-Will Smith en términos de carisma, saca un par de sonrisas como como el Capitán Boomerang. Pero nada de esto distrae del hecho de que Suicide Squad no parece querer ser nada.Imagen foto_00000002 La preocupación por el estilo y las frases para el bronce son excelentes para armar trailers atractivos, pero la película como tal nunca se materializa.

Ante las críticas que recibió tanto Batman vs Superman como Suicide Squad, los responsables insisten en que estas películas son ‘para los fanáticos’. Honestamente, eso suena como un insulto disfrazado, insinuando que los seguidores de los cómics y las cintas de superhéroes se conforman con ver a sus personajes favoritos en el cine y no les importa nada más. Pero ahí está el punto: Son los propios fanáticos los que merecen más, y deberían saberlo. Christopher Nolan ya demostró con su trilogía de Batman que las películas de superhéroes pueden ser emocionantes, entretenidas e inteligentes, aprovechando su fuente de inspiración para contar historias que estimulan la imaginación Y ADEMÁS son una buena forma de gastar dos horas comiendo cabritas. Suicide Squad no es emocionante, definitivamente no es inteligente y su peor pecado es que no es divertida. Quizás lo más deprimente de todo es que al final es una película que quiere tu amor pero no ofrece nada sustancial a cambio. Más o menos como la relación entre el Guasón y Harley Quinn.

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