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Jueves 18 de enero de 2018

RECUERDO SONAR | Los mejores shows que han pasado por el Festival de Viña

Desde The Police a Lionel Richie, un recuento histórico y nostálgico por los shows que han marcado a la Quinta Vergara.

Con Jamiroquai como última (y sorpresiva) carta de su próxima edición, el Festival de Viña cerró la parrilla de su edición 2018. 

Para muchos, el encuentro musical de la última semana de febrero es un momento para desconectarse de la TV. Sin embargo, entre todo el circo y el desfile infinito de premios, en la Quinta Vergara siempre se puede encontrar una que otra joya, en especial cuando consideramos los grandes nombres que han pasado por ahí.

Para ponernos a tono con lo que es (queramos o no) el carnaval de la Quinta Región, a continuación te dejamos con un recuento de los mayores artistas anglosajones que han dejado una huella en el Festival de Viña.

The Police (1982)

Para 1982, no solo era extraño que una banda anglo llegara a la Quinta Vergara en su mejor momento, era inconcebible que un grupo del renombre internacional de The Police se tomara el tiempo de parar en nuestro país si quiera. El trío liderado por Sting aterrizó en un Chile dominado por la dictadura de Augusto Pinochet, una postal que no les pareció nada graciosa. Problemas con el personal del hotel, la seguridad y organización del festival, Antonio Vodanovic (que destacó uno de sus éxitos como 'Roxana') y (por supuesto) la prensa provocaron que la banda se fuera con una postal terrible de nuestro país. Sin embargo, su sola presencia marcó un antes y un después en nuestro historial de conciertos.

Mr. Mister (1988)

Mr. Mister no será la banda más aclamada de los años 80, pero su paso por Viña Del Mar fue inolvidable. En medio de su presentación, el vocalista Richard Page leyó un mensaje que provocaría el cierre anticipado de la transmisión: "Un saludo para todos los artistas amenazados de muerte. Los artistas del mundo estamos con ustedes". El mensaje no causó mucha gracia entre los altos mandos de la dictadura, quienes exigieron una disculpa posterior al show. Sin embargo, las palabras de Page ya habían sido emitidas en televisión a lo largo del país.

Cheap Trick (1990)

Otro extraño ejemplo de una banda que se subió al escenario de la Quinta Vergara mientras gozaba de plena popularidad. Cheap Trick había aumentado considerablemente su fanaticada durante los años 80 (digan lo que quieran, pero The Flame es una de las power ballads más inescapables de la década) y a Viña llegaron en lo alto de la ola. Recién el año pasado pudimos ver a los grandes Cheap Trick en Chile de nuevo. 

Europe (1990)

Si Cheap Trick seguía gozando de buena fama para 1990, Europe era una aplanadora mundial. El grunge todavía no había explotado (asesinando de paso al rock ochentero) y los suecos seguían ocupando cómodamente el lugar de la banda más desquiciada del glam. Con un arsenal de éxitos bajo el brazo, el show de Europe en el Festival fue una especie de último adiós al lado más excesivo de los 80, antes del arribo de la cultura alternativa. Ahora se viene la vuelta de la victoria. 

Faith No More (1991)

Lo de Faith No More en la Quinta Vergara es a estas alturas algo tan parte de nuestra cultura popular como la Guerra del Pacífico. Puede que hoy en día jueguen de locales, pero la banda de Mike Patton arribó a nuestro país en un momento en el que la sociedad chilena no estaba preparada para ellos, y el grupo no hizo ninguna concesión como para hacer la transición más fácil: Patton gritó como desenfrenado, le dedicó un tema a Miriam Hernández y, más famosamente, le propinó una palmada a Antonio Vodanovic. Un momento culturalmente clave que cimentaría el amor entre FNM y el público local.

Kansas (2006)

Por un lado, la presencia de Kansas podía sentirse algo extraña en Viña. La banda estadounidense tiene solo 2 hits, y el resto de su repertorio, inclinado hacia el rock progresivo y canciones excéntricas y cerebrales, no necesariamente se prestaba para el escenario de la Quinta Vergara. Sin embargo, Kansas dejó en claro que se puede cualquier instancia, entregando una presentación llena de musicalidad refinada como pocas se han visto en ese espacio. Brillantes.

Franz Ferdinand (2006)

Los de Glasgow se encontraban en la cima de la ola para el 2006, dominando la escena del rock bailable gracias al éxito rotundo de su debut homónimo (2004) y You Could Have It So Much Better (2005). Aprovechando su paso como teloneros de U2, la organización les extendió una invitación a la Quinta Vergara, aunque la banda de Alex Kapranos parece haber entendido mal la oferta. Los Franz Ferdinand llegaron a Viña absolutamente confundidos, sin entender por qué el festival tenía solo un escenario, presentadores y premios en mitad de los shows. De todos modos, su aparición fue impecable, demostrando por qué eran una de las agrupaciones más aclamadas del momento.

Tom Jones (2007)

Si a alguno le quedaba la duda de que Tom Jones es un tesoro, el galés lo dejó en claro con su potente presentación en Viña. Con 67 años en el cuerpo, el cantante se lució moviéndose como en sus años de gloria, despachando además una de las voces más distintivas de la música popular, la cual no parecía haber sufrido ni el más ínfimo daño por toda su trayectoria sobre el escenario. Mezclado con su carisma innato y la ansiedad de su primer concierto en nuestro país, Jones conquistó incluso a aquellos que no disfrutan normalmente de su música.

Journey/Peter Frampton/Earth Wind & Fire (2008)

Menciono a todos estos juntos porque pocas veces el Festival de Viña ha tenido un cartel internacional más impresionante. No es que ninguno de estos artistas haya venido en el mejor momento de su carrera, pero todos cumplían perfectamente el ideal de los actos anglo que se paran sobre la Quinta Vergara: Ser íconos generacionales con un arsenal de hits que es capaz de prender al público más escéptico. Journey, en particular, fue la gran sorpresa de esa edición, con el filipino Arnel Pineda replicando nota por nota la voz del retirado Steve Perry y dándole vida a los éxitos más grandes de los 80. La euforia de esa presentación fue simplemente contagiosa.

Santana (2009)

El anuncio de que Carlos Santana estaría en la edición 2009 del Festival de Viña fue de esos lujos históricos que la instancia de la Ciudad Jardín se saca de vez en cuando. Y su show fue simplemente otra cosas: La carta perfecta para aquellos que exigen un número anglosajón de peso en cada edición y para otros que simplemente quieren disfrutar con sonidos de raíces latinas. La fusión de folclor y rock que siempre ha alimentado la música del virtuoso guitarrista se hizo presente en la Quinta Vergara, resultando en algo simplemente espectacular.

Sting (2011)

La segunda vez de Sting en el Festival fue bastante menos accidentada que su debut junto a The Police. El británico llegó a la Quinta Región presentando su disco Symphonicities, en donde reversionaba sus propios éxitos con arreglos orquestales. Acompañado de la Orquesta Sinfónica de Chile, el show de Sting fue preciso, emotivo y elegante, una presentación que por toda su grandilocuencia destacó por su sobriedad y nos recordó que en la Quinta se pueden ver espectáculos de primer nivel.

Morrissey (2012)

Moz lleva la polémica consigo a donde sea que vaya, y el Festival de Viña no fue la excepción. Esta es una lista rápida de los incidentes previos a la aparición del ex The Smiths en la Quinta Vergara: Exigió que no se vendiera carne en el recinto, ordenó a Eva Gómez a deshacerse de su vestido de plumas, prohibió el ingreso a los animadores al escenario durante su presentación y amenazó con cancelar su presentación si no se cancelaba la competencia nacional, ya que su contrato decía que no saldría después de la 1 de la mañana. De todos modos, todo queda en anécdota si se considera que Morrissey dio uno de los mejores shows que se hayan visto en el certamen.

Elton John (2013)

¿Cuánto tiempo escuchamos a la alcaldesa de Viña declarar que quería a Sir Elton en el Festival? Bueno, la fuerza de voluntad consigue milagros: El rey del piano rock llegó finalmente a la Quinta Vergara en el 2013, con una carrera plagada de puntos altos a su haber y el profesionalismo de un veterano de la industria. El único punto negro de su presentación fue la insistencia de entregarle todos los premios de una, interrumpiendo el espectáculo con la tediosa ceremonia de antorchas y gaviotas que Sir Elton recibió con una sonrisa, pero evidentemente confundido de la necesidad del acto. De todos modos, su concierto fue una postal para la posteridad.

Rod Stewart (2014)

Al igual que Elton John, Rod Stewart era de esos artistas que sonaban como parte de los sueños más descabellados de los organizadores de Viña. Verlo parado con esa confianza tan propia del artista escocés en la Quinta no solo significó un espectáculo redondo de uno de los nombres más legendarios de la música popular, sino que recordó el peso histórico de Stewart en nuestro país, trayendo de vuelta postales de esa presentación en el Estadio Nacional en 1989 que inauguró oficialmente nuestro historial de conciertos masivos. Que su cancionero sea de otro nivel también ayudó a que la noche fuese inolvidable.

Cat Stevens (2015)

Es raro ver un show en el Festival de Viña que tenga el nivel de intimidad que conjuró Cat Stevens hace algunos años. Recreando  de forma inmaculada la particular corriente de folk inglés que lo hizo famoso en los años 70 (y que abandonó por buena parte de su vida tras convertirse al Islam y dejar la música). Su voz, algo rasgada por los años, hizo de sus canciones algo aún más vulnerable y poderoso, dejando al público cautivo y casi hipnotizado durante todo su espectáculo. No se han visto muchas cosas así en esta instancia.

Lionel Richie (2016)

Maldita sea, es Lionel Richie en persona ¿Tenemos que gastar palabras en explicarles por qué este concierto fue espectacular? El hombre escribió All Night Long. La defensa descansa, su señoría. 

 

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