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Viernes 11 de noviembre de 2016

RECOMENDADO SONAR | 12 canciones de Leonard Cohen que NO son Hallelujah pero debes conocer

Una pequeña prueba de que el cantautor canadiense era mucho más que su himno más reconocido.

Por Ignacio De La Maza

(Nota de la redacción: Este especial fue escrito en respuesta a la muerte del gran Leonard Cohen. Lo revivimos para conmemorar 1 año de su partida).

En un año que ha sido realmente inclemente en términos de grandes pérdidas musicales, la muerte de Leonard Cohen nos recuerda que este 2016 todavía no se ha acabado. Sin embargo, a diferencia de otras bajas sensibles como la de Prince o la de Bowie, hay algo casi pacífico en el fallecimiento del canadiense. Después de todo, el mismo había admitido hace tan solo 1 mes que se encontraba listo para encontrarse con su creador. 82 años como uno de los músicos más aclamados de todos los tiempos suenan a una vida bien vivida.

Por supuesto, los tributos no se han hecho esperar, y el más frecuente que el poeta y cantautor ha recibido han sido citas a su legado más perdurable: Hallelujah, la canción que lanzó en 1984 y desde entonces ha sido versionada a más no poder. No condenamos para nada este tipo de homenajes: Hallelujah es una de las mejores canciones de la historia, un tema que invoca un sinfín de emociones, que está construido de forma magistral y cuyo poder no se ha diluido por los millones de covers allá afuera.

Sin embargo, Cohen era mucho más que su canción más famosa. Me atrevería a decir que probablemente era uno de los mejores compositores de todos los tiempos, y eso se consigue con más que una gran canción. Aquí van otros 12 ejemplos (aunque podríamos citar muchos más) de su genio:

Suzanne (Songs Of Leonard Cohen, 1967)

Una de las mejores canciones de amor que jamás se hayan escrito y la primera prueba de que Leonard Cohen podía dar el salto de la poesía a la música y hacerlo ver fácil. 

So Long Marianne (Songs Of Leonard Cohen, 1967)

Dedicada a su ex novia Marianne Ihlen, otra demostración de que Cohen podía combinar una prosa como pocos con una desnudez emocional que poco antes se había visto en la música pop. El gancho también es digno de ser coreado por estadios.

Bird On The Wire (Songs From A Room, 1969)

De esas pequeñas grandes composiciones acústicas que marcaron gran parte de los primeros años de su carrera, Bird On The Wire es un tema simple pero poderoso, y contiene algunas de las mejores letras del hombre.

Avalanche (Songs Of Love And Hate, 1971)

Pocos discos están titulados de manera más apropiada que Songs Of Love And Hate, y Avalanche se inclina a la segunda parte de esa ecuación. Es un tema casi jovialmente malicioso, y muestra el lado más resentido y venenoso de Cohen.

Chelsea Hotel #2 (New Skin For The Old Ceremony, 1974)

Junto con The One I Love de R.E.M., probablemente una de las canciones más crueles disfrazadas de carta de amor. Dedicada a un fortuito encuentro sexual con Janis Joplin, Chelsea Hotel incluye algunos de los versos más dulces del cantante hasta que admite con cierto desdén al final que la experiencia no le significó mucho.

First We Take Manhattan (I'm Your Man, 1988)

¿Cuántos artistas reinventan su sonido pasado los 50 años? Cohen dio un giro en 180 al enfocarse casi exclusivamente en los sintetizadores para I'm Your Man. Es casi desconcertante escuchar a un hombre más conocido por su guitarra de palo volcarse al euro-disco en First We Take Manhattan, pero el experimento es ridículamente exitoso. 

I'm Your Man (I'm Your Man, 1988)

Para ser un sujeto que constantemente bromeaba sobre su aspecto desprolijo, Cohen podía sonar más sexy que nadie cuando se lo proponía.

The Future (The Future, 1992)

"Dame crack y sexo anal" brama Cohen en lo que probablemente es su canción más furiosa. El futuro violento, nihilista y caótico que describió en 1992 suena macabramente apropiado en esta semana de su muerte.

Closing Time (The Future, 1992)

Closing Time es de esas canciones que merecen ser himnos de borrachos: Un tema triunfante y a la vez profundamente existencial de esos que solo salen cuando 'la sabiduría del Johnny Walker pega fuerte', como canta Cohen. Una noche de sábado que da pie a recuerdos de amores pasados, arrepentimientos, enfrentamientos bíblicos y finalmente la aceptación de la mortalidad. Típico.

The Darkness (Old Ideas, 2012)

'Sé que no tengo futuro/Sé que mis días están contados' entonó Cohen en este blues de su regreso discográfico del 2012, una de las mejores canciones de su carrera en uno de los mejores discos de su historia. Es casi una anécdota que lo haya sacado cuando tenía 78 años.

Samson In New Orleans (Popular Problems, 2014)

Cohen siempre tuvo un talento para mezclar lo bíblico con el tumulto personal, y esta canción del Popular Problems (otro disco fantástico editado con 80 años de edad) casi le hace el peso a Hallelujah en su descripción dolorosa y casi religiosa de la pérdida de la fe de un narrador agobiado por el desastre del Huracán Katrina.

You Want It Darker (You Want It Darker, 2016)

Al igual que David Bowie, es probable que Leonard Cohen haya sabido que estaba al borde de la muerte cuando trabajaba en You Want It Darker. De hecho, tachen el 'probable': El hombre dice literalmente 'estoy listo, Señor' en el coro. Por supuesto, a sus 82 años, el tipo seguía siendo capaz de escribir joyas.

Treaty (You Want It Darker, 2016)

Es fácil caer en exageraciones cuando se muere alguien talentoso, pero quédense conmigo: Treaty es una de las mejores canciones en el catálogo de Leonard Cohen, y sí, aparece en su último álbum. Vinculando nuevamente sexo, religiosidad y muerte, el canadiense canta: "Ojalá hubiese un tratado entre tu amor y el mío" ¿Se refiere a Dios? ¿A un antiguo amor? ¿A su vida? Quién sabe, pero actúa perfectamente como su epitafio.

 

 

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