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Viernes 29 de diciembre de 2017

¿Qué le pasó a Nicolas Cage? El duro presente del icónico actor

Alguna vez fue uno de los nombres más taquilleros de Hollywood. Hoy aparece casi exclusivamente en películas olvidables.

Hubo una gloriosa (y realmente extraña) era en Hollywood en donde Nicolas Cage se convirtió en un héroe de acción. Justo después de ganar su único Oscar a Mejor Actor Principal por 'Leaving Las Vegas' (1995), el hombre nacido como Nicolas Kim Coppola dio un giro radical a su carrera y se volvió el atípico rostro de los blockbusters de alto presupuesto: 'The Rock', 'Con Air', 'Contracara' y 'Snake Eyes' siguieron en rápida sucesión entre 1996 y 1998, un hit tras otro (bueno, 'Snake Eyes' no tanto) con Cage a la cabeza mientras otros íconos del género como Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone luchaban por mantener su estrellato en un mundo que los encontraba cada vez más irrelevantes.

Nicolas Cage probablemente no nació para ser un héroe de acción: No es particularmente musculoso, tampoco carismático, no es un 'tipo duro' ni tampoco inspira mucha confianza. Sin embargo, sí es uno de los actores más fascinantes de su generación, algo que es frecuentemente olvidado gracias a su presente como 'meme humano'.

Lo genial es que, para 1995, Cage ya había demostrado talento y versatilidad, desde comedias disparatadas ('Raising Arizona', 'Peggy Sue Got Married') hasta dramas humanos ('Birdy', la mencionada 'Leaving Las Vegas') y también producciones realmente excéntricas ('Vampire's Kiss'). Su mutación a 'hombre rudo' era simplemente el paso siguiente en la demostración de Cage como un tipo capaz de hacer todo. Lamentablemente, por estos días la tendencia del actor a 'hacer todo' es precisamente la que lo tiene como el final de múltiples bromas.

Cage se ha hecho la (tristemente merecida) reputación de no decirle 'no' a nada, por lo que hoy en día sigue trabajando en una avalancha de películas cada año, de las cuales ninguna registra mucho impacto en el público o en la crítica. Su método de actuación impredescible y 'operático', como lo describía el gran Roger Ebert, es ahora una vaga irritación (Cage rara vez se ve entusiasmado por lo que hace en pantalla en la actualidad) y una serie de muecas cliché.

Su caída fue gradual: Cage siguió gozando de una buena racha hasta mediados de los 2000, trabajando con directores prestigiosos como Martin Scorsese, Spike Jonze y Ridley Scott, y protagonizando la exitosa saga 'La Leyenda Del Tesoro Perdido'. Fue recién con el fracaso crítico y comercial de 'The Wicker Man' (2006) que pareció que el intérprete había cruzado a un territorio de mediocridad relativamente constante.

Desde entonces, cada vez que Nicolas Cage hace una película buena, es básicamente noticia ('Bad Lieutenant', 'Joe'), considerando que la mayoría de sus producciones ni siquiera generan atención: En este 2017 grabó 7 cintas, y es poco probable que te hayas enterado de una sola. Si alguna vez se avaluó en 150 millones de dólares, hoy apenas tiene 25 millones (lo que sigue siendo una cifra considerable, pero no para alguien que solía ser una estrella).

¿Qué le pasó? La respuesta corta, como todo en esta vida, es 'malas decisiones'. Cage despilfarró buena parte de su fortuna en compras excéntricas, en algún momento debiéndole a Impuestos Internos más de 6 millones de dólares solo en impuesto a propiedades. Como bien reportó CNBC  a mediados de año, el actor en algún momento fue dueño de 15 residencias, incluyendo una mansión embrujada en Nueva Orleans y dos castillos en Europa. Ah, también tenía su propia isla en las Bahamas.

Cage se hizo reconocido en la industria por su falta de inteligencia financiera, generalmente gastando en cuanto objeto deseado se le cruzara por delante: Una mascota pulpo que le salió más de 150.000 dólares, un Lamborghini que le había pertenecido al shah de Irán por 450.000 dólares, un cráneo de dinosaurio por 250.000 dólares (el cual le ganó en la subasta a Leonardo DiCaprio, pero eventualmente se enteró que era robado y tuvo que devolverlo). No es precisamente un hombre que escatimara en gastos.

Luego de meterse en problemas con Impuestos Internos por sus mútliples compras irregulares, Cage demandó a su representante de negocios Samuel J. Levin por 20 millones de dólares, pero Levin contrademandó asegurando que el actor era imposible de controlar en sus negocios, y que en numerosas ocasiones intentó advertirle que estaba gastando más de lo que podía soportar (incluyendo una bizarra anécdota del 2007 en donde Cage entró en un 'frenesí de compras', gastando 33 millones de dólares en vehículos, propiedades varias y, sí, el cráneo de dinosaurio).

Los problemas económicos eventualmente fueron tantos que el ganador del Oscar debió vender varias de sus propiedades, pero aún esto demostró ser problemático: Su hogar en Los Angeles fue vendido en el 2010 por 10,5 millones de dólares, mucho menos que los 35 millones que le costó originalmente y que los 18 millones en deudas que acumulaba por préstamos.

Hoy en día, Cage acepta roles 'a diestra y siniestra' para cubrir sus numerosas deudas, lo que explica por qué aparece en tantas películas al año y por qué no parece haber sido muy criterioso en la selección de la mayoría de sus roles recientes. 

Un presente lamentable para uno de los actores más grandes de su era. 

 

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Tags: Nicolas Cage