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Jueves 4 de mayo de 2017

Prophets Of Rage en Chile: Fiesta en el fin del mundo

La superbanda hizo vibrar al Movistar Arena con un repaso a los grandes himnos del rock político de los últimos 30 años.

Por Ignacio De La Maza

Fotos: Juan Pablo Quiroz

Durante la hora y media que duró el debut de Prophets Of Rage en Chile, la banda no hizo ninguna consigna política explícita: Ninguna referencia a los primeros 100 días de gobierno de Donald Trump, o al calentamiento global, o a la guerra en Siria, el alza de los populismos, la era de la 'post-verdad' o la tensión social que se vive en distintos lados del mundo. Su única delaración de este tipo fue el mensaje que exhibía Tom Morello en su guitarra: "Justicia. Víctor Jara", y la dedicación de 'Killing In The Name' a la memoria del cantautor asesinado por la dictadura de Pinochet.

Algunos podrán haber encontrado algo insólito que una banda que ha estado llamándose 'el soundtrack de la revolución que viene' omita en sus interacciones con el público la oportunidad de atender temas contingentes. Pero la verdad es que Prophets Of Rage no necesitan grandes discursos políticos: La música habla por sí sola. Con un setlist enfocado a los clásicos de las bandas que conforman este supergrupo (Rage Against The Machine, Public Enemy, Cypress Hill), Prophets Of Rage montó un ejercicio de catársis colectiva mediante ese sincretismo ideal entre un sonido urgente y aplanador combinado con la reacción ferviente de un público que no dejó de saltar y corear ¿Quién necesita declaraciones grandilocuentes cuando tienes temas como 'Testify', 'Sleep Now In The Fire' y 'Fight The Power' en tu repertorio?

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El show comenzó pasadas las 9 de la noche con una introducción de DJ Lord, el otro representante de Public Enemy junto a Chuck D, quien se mandó un pequeño set de remezclas que partió interesante (el himno patrio incluido) pero que se volvió tedioso rápidamente (el populismo de poner temas como Enter Sandman o Smells Like Teen Spirit se sintió más innecesario cuando la gracia se extendía por 15 minutos), pero esa apertura irregular quedó olvidada cuando la banda tomó el escenario y se lanzó con el tema de Public Enemy que le da nombre a su proyecto, una oportunidad para recordar por qué Chuck D es uno de los mejores raperos de todos los tiempos, su fraseo comandante y profundo dominando al público desde el primer segundo.

La locura se desató definitivamente para 'Testify', que dejó rápidamente en claro que, pese a las múltiples declaraciones de que Prophets Of Rage es una iniciativa con los pies en el presente, su show es inevitablemente un ejercicio de nostalgia, en especial cuando se trata de canciones de RATM, las cuales componen la mayor parte del setlist. Los presentes no parecen molestarse; todo lo contrario: Canciones como 'Bombtrack', 'People Of The Sun', 'Guerrilla Radio' y las infaltables 'Bulls On Parade' y 'Killing In The Name' fueron capaz de desatar esa histeria colectiva que hace retumbar cualquier recinto, y la banda las despachó con un profesionalismo digno de una química construida durante años.

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Por supuesto, ayuda que los integrantes sigan en plena forma: Independiente de lo que opines de su estilo, no hay guitarrista como Tom Morello, su capacidad de abordar las 6 cuerdas como si se tratasen de tornamesas no deja de sorprender (ni tampoco su virtuosismo grandilocuente, como cuando toca su instrumento con los dientes). Brad Wilk y Tim Commerford siguen siendo la base rítmica más irresistible que haya salido de los 90; Chuck D es una leyenda viviente y B-Real, el hombre de Cypress Hill que fue reclutado junto a Chuck para suplir la ausencia del vocalista de RATM, Zack De La Rocha, exuda un carisma y manejo de público que lo convierten en el frontman de facto de esta iniciativa.

La mayoría de las canciones provocaron un karaoke que llenaba cada esquina del Movistar Arena, incluyendo cortes de Cypress Hill como (Rock) Superstar y la eterna Fight The Power de Public Enemy. Quizás como un gesto de reconocimiento a los referentes que tienen hoy en las voces, Prophets Of Rage le cedió un espacio del show a Chuck D y B-Real para hacer un medley en clave hip hop clásico de algunas de las canciones por las que son más reconocidos, incluyendo Insane In The Brain y Bring The Noise (pasando por Jump Around de House Of Pain ¿Por qué no?).

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El show fue poderoso e impecable, pero es imposible omitir que Prophets Of Rage es una banda inherentemente nostálgica, un vestigio de un pasado en donde el rock exhibía sus inspiraciones políticas como banderas de lucha. Las canciones nuevas que tocaron difícilmente se convertirán en himnos de protesta modernos (y ambas suenan a refritos de Rage Against The Machine). Sin embargo, eso no significa que sean incapaces de sorprender: Un insólito pero divertido cover de Seven Nation Army de White Stripes contó con la participación de Ana Tijoux, quien se mandó un freestyle imparable en uno de los versos que debería convencer hasta el más férreo detractor de que se trata de una de las mejores artistas que tenemos en este país, y una que sí está mirando desafiantemente al futuro.

¿Se extrañó a Zack De La Rocha? Sí, su fraseo y timbre urgente son simplemente insuperables en el contexto de esta música. Pero B-Real y Chuck D tienen suficiente talento como para parchar de una forma que es más que convincente (D, en particular, es una bestia cuando agarra vuelo). De todos modos, la mitad del éxito de un show depende de la entrega del público, y Chile pareció no defraudar: "Chile fue el mejor show de Rage Against The Machine, y debo decirles que ustedes están continuando esa tradición. Este es el mejor concierto que hemos dado como Prophets Of Rage", dijo Tom Morello cerca del final ¿Está diciendo la verdad? Quién sabe, pero lo cierto es que es que, más allá del contenido político y el sombrío estado del mundo, la banda básicamente desacreditó su primera canción original 'The Party's Over', porque lo que vivimos en el Movistar fue una fiesta de aquellas, incluso si el mensaje es que podría ser la última. 

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