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Martes 5 de enero de 2016

Premios Sonar - Nuestros 10 discos favoritos del 2015

Un recuento con lo mejor de la cultura pop del Año Pasado, bajo la mirada Sonar.

El 2015 definitivamente ha quedado atrás y estamos entusiasmados por ver lo que nos depara este 2016. Comenzando un nuevo ciclo, quisimos sumarnos a la tendencia de repasar los últimos 365 días con un recuento de nuestros elementos favoritos de la cultura pop durante el año pasado. Claro, esperamos a que se acabara definitivamente solo para asegurarnos que nada nos tomara por sorpresa.

Durante toda la semana estaremos revelando nuestros discos, películas, shows y videoclips favoritos del 2015, listas que por supuesto son solo una pequeña muestra de las cosas que realmente nos gustaron del año pasado. Comenzamos hoy con nuestros 10 álbumes esenciales, sin orden particular. Si nos faltó algo (lo cual es obvio), cuéntanos los tuyos en los comentarios:

Blur – The Magic Whip

Imagen foto_00000001No tenía por qué resultar tan bien. El regreso de Blur a los escenarios en el 2009 parecía haberse convertido en una impecable máquina de nostalgia, en donde bastaba que Damon Albarn se acordara de sus compañeros de banda cada par de años para desempolvar algunos de los hits más importantes de su generación. Todos los intentos de volver al estudio se vieron rápidamente truncados, más notoriamente una semana de grabaciones en Hong Kong durante el 2013 que fue abortada por las malas condiciones de la sala de grabación y el calor inclemente.

Sin embargo, algo pasó a finales del 2014: El guitarrista Graham Coxon decidió que esas infames sesiones en China valían la pena ser rescatadas, y reclutó al productor Stephen Street (el mismo detrás de sus discos más exitosos) para ayudarlo a terminar lo que eventualmente se convirtió en el primer disco de Blur desde Think Tank (2003).

Difícilmente inferirías todo eso escuchando The Magic Whip, que suena a como una banda que jamás dejó de trabajar. Tomando las referencias justas de toda la carrera de Blur (el riff tipo Parklife de Lonesome Street; el noise sensual de 13 que reaparece en Go Out), el cuarteto construye una celebración a su legado que aun así mira hacia el futuro y da cuenta del particular contexto en el que nació el disco: Canciones como la enigmática Thought I Was A Spaceman, la sombría Pyonyang y New World Towers se basan directamente en narrativas de extranjeros en un mundo extraño e incomprensible.

 Albarn, que pasó buena parte de su tiempo post-Blur perfeccionando su lado más melancólico, se mantiene en los modos de angustia tecnológica y alienación cultural que exploró en su debut solista Everyday Robots (2014), pero los irresistibles ritmos de Graham Coxon y Dave Rowentree y la siempre impredecible guitarra de Coxon parecen revitalizarlo como no se le ha escuchado en años. Ahí está la clave: Blur suena como si hubiesen descubierto el júbilo de hacer música juntos, y el resultado es otra obra maestra en una discografía que consiste básicamente solo en esas.  

Tema esencial: Lonesome Street

Faith No More – Sol Invictus

Imagen foto_00000002Blur tuvo que estirar las piernas tras 12 años fuera de un estudio, pero Faith No More dejó pasar casi 2 décadas antes de aventurarse con un nuevo álbum.  Como toda banda reunida tras un período extenso, Mike Patton y su tropa de bromistas se sentían inseguros de comprometerse a full con un regreso discográfico, pero Sol Invictus demostró que no tenían nada que temer. De hecho, frecuentemente suena como la continuación lógica de Album Of The Year (1997), pero con un nuevo sentido de propósito: Faith No More no hace discos mediocres y su regreso tenía que dejar en claro que nada ha cambiado.

Vaya que lo hicieron: A lo largo de 10 canciones, el quinteto despacha una colección de canciones tan vigorizantes e impredecibles como todo lo que vino antes. Superhero recuerda en su urgencia a los momentos más rockeros de King For A Day… Fool For A Lifetime (1995), Cone Of Shame construye tensión hasta un clímax explosivo, Matador es una de los mejores canciones de su discografía y From The Dead recuerda que estos tipos pueden pasar a ser baladistas en un abrir y cerrar de ojos.

La frase Sol Invictus se traduce del latín como ‘Sol No Conquistado’, y durante todo el disco, Faith No More suena como una banda que desea recuperar su lugar en la escena musical y abrirse nuevo camino al mismo tiempo. Misión lograda, muchachos.

Tema esencial: Matador

Eagles Of Death Metal – Zipper Down

Imagen foto_00000003El nombre de Eagles Of Death Metal quedó para siempre asociado con la tragedia que les tocó vivir el pasado noviembre, cuando un grupo de terroristas del Estado Islámico asesinaron a más de 80 personas en el show que la banda daba en el teatro Bataclan de París. El incidente le dio inevitablemente un carácter simbólico a la banda, pero Eagles Of Death  Metal no solo han aprovechado la exposición para convocar ayuda para las todas las víctimas, sino que han modificado la narrativa para que no esté centrada en su propia victimización, sino que en el poder redentor y curativo de la música como antídoto ante cualquier acción inspirada por el odio.

Finalmente, el repertorio de Jesse Hughes y Josh Homme siempre se ha tratado de eso: Rock puro y duro para revitalizar el alma, y Zipper Down continúa esa tendencia. Cada riff es propulsivo, cada ritmo es inescapable y cada letra es un llamado a dejar las penas atrás y unirse a la fiesta. Incluso en los momentos de mayor introspección, las canciones de Zipper Down te dejan con una sonrisa, por el simple hecho de escuchar a dos viejos amigos haciendo música de guitarras con la noble misión de hacerte pasar el rato de tu vida ¿Al final no se trata de eso?

Hughes fue ordenado como reverendo de una Iglesia Protestante en el 2012, y en el cierre del disco (en una canción apropiadamente titulada The Reverend), su llamado combina el mensaje de un predicador religioso con el de un maestro de ceremonias del rock como si básicamente fueran lo mismo: “Si no puedes bailar, lo que necesitas es que el Reverendo te dé un poco de boogie”. Amén a eso.

Tema esencial: I Love You All The Time

New Order – Music Complete

Imagen foto_00000006Los últimos 10 años han sido extraños para New Order. En solo ese período, la banda se disolvió producto de rencillas con el bajista Peter Hook, se reaugrupó en un nuevo conjunto sin Hook (Bad Lieutenant, olvidable), lanzó una compilación de sesiones de su último disco, se reunió como New Order sin Hook, editó dos discos en vivo y finalmente se aventuró con su primer álbum en 10 años. Entre tantas cosas, y el hecho de que están bien alejados de su época de gloria, era lógico mirar a Music Complete con algo de escepticismo.

No era necesario: Music Complete es EL MEJOR disco de New Order desde 1989. La ausencia de Hook y sus líneas líquidas de bajo hicieron que Bernard Sumner, Stephen Morris y Gillian Gilbert redescubrieran su amor por los sintetizadores, ese mismo que los hizo dejar atrás la sombra de Joy Division para convertirse en uno de los conjuntos más exitosos de los años 80s.

Para recuperar las glorias del pasado, la banda convocó tanto a viejos conocidos (Iggy Pop ofrece el momento más extraño del disco en la recitada Stray Dog) y nuevas generaciones (Tom Rowlands de los Chemical Brothers le da ritmo a la sombría Singularity, mientras que Brandon Flowers comparte voces en Superheated). Sin embargo, los de New Order son los grandes protagonistas, devolviendo sus canciones a donde más funcionan: La pista de baile. Hace harto que no sonaban como el alma de la fiesta. 

Tema esencial: Tutti Frutti

Dave Gahan & Soulsavers – Angels & Ghosts

Imagen foto_00000005Como frontman de Depeche Mode, Dave Gahan ha puesto su barítono a disposición de la mente creativa de Martin Gore por buena parte de su vida. Por eso es tan refrescante escucharlo de vez en cuando fuera de su banda principal, y en el dúo de producción Soulsavers parece haber encontrado nuevas almas gemelas musicales.

Angels & Ghost es la segunda colaboración entre ambos, una alianza que cada vez da mejores frutos. En vez del oscuro pop de sintetizadores de Depeche Mode, Gahan se prueba sobre blues rock, góspel y baladas de media noche, todo bajo una producción cristalina que hace que cada canción suene absolutamente inmaculada. Una colección simple pero llena de momentos increíbles.

Tema esencial: All Of This And Nothing

Iron Maiden – The Book Of Souls

Imagen foto_00000007Iron Maiden es un caso atípico en la industria musical, una banda veterana que se reúsa a convertirse en un acto de nostalgia y que se mantiene vigente a base de material nuevo que nunca decepciona. Bruce Dickinson, Steve Harris y el resto de la tropa solo parecen volverse más cómodos el uno con el otro con cada año que pasa, y The Book Of Souls es el trabajo de una banda con una confianza y un talento descomunal.

Para partir, es un disco doble que en total suma 90 minutos, en donde tan solo la última canción (Empire Of The Clouds, de lo más épico que hayan puesto en cinta) consume casi 20. Sin embargo, jamás lo sabrías con solo escucharlo: The Book Of Souls fluye como los mejores discos de Maiden, en donde cada extenso pasaje se justifica como parte de la canción y cada canción es un viaje en sí mismo.

Pese al tumor en su lengua que le fue descubierto a comienzos de año, la voz de Bruce Dickinson suena tan aplanadora como siempre, y la banda suena al tope de sus capacidades compositoras y operáticas. Podríamos gastar más palabras en describir The Book Of Souls con más detalles, pero nos parece más simple hacerlo así: Es un disco de Iron Maiden ¿Qué más necesitas?

Tema esencial: Empire Of The Clouds

Courtney Barnett – Sometimes I Sit & Think, And Sometimes I Just Sit

Imagen foto_00000008La capacidad de Courtney Barnett para escribir rock letrado, pegajoso, divertido, honesto y profundamente cínico te recuerdan inmediatamente a un Beck joven o a los primeros discos de Pavement. O sea, jóvenes capaces de representar un sinfín de contradicciones y traducirlo en música lúdica, fascinante y poco pretensiosa.

Sin embargo, quizás lo más fascinante de Barnett es que hace música de guitarras sin mayores arreglos (lo cual no es muy popular en estos días) y la hace sonar como lo más fresco que hay. De hecho, su debut de larga duración es extrañamente asegurado para una debutante, como si hubiese pasado una vida escribiendo canciones.

Sometimes I Sit And Think And Sometimes I Just Sit debe ser uno de los mejores nombres de discos el año pasado, apropiado si se considera que incluye algunas de las mejores canciones de la temporada: El ataque de nervios grunge de Pedestrian At Best, el vals hipnótico de Kim’s Caravan, la tristeza casual de Depreston y la ingeniosa Elevator Operator. Todo bajo un ojo observador y un sentido del humor desarrollado que hace que la cotidianeidad (buscar casa, ir a nadar, no poder conciliar el sueño, buscar la soledad para poder pensar un rato) parezca naturalmente musical. Barnett está recién empezando, pero si este es su primer esfuerzo, no podemos esperar a ver qué hace después.

Tema esencial: Pedestrian At Best

David Gilmour - Rattle That Lock

Imagen foto_00000024David Gilmour sí que se toma su tiempo. Su carrera solista comenzó en 1978, pero hasta la actualidad el hombre solo ha editado 4 álbumes de estudio fuera de Pink Floyd. Claro, basta escuchar cada uno de sus trabajos en solitario para entender por qué: Los discos de Gilmour están meticulosamente armados y producidos de la manera precisa. Alcanzar un sonido así de cristalino no debe ser cosa fácil.

A estas alturas, un músico de la altura de David Gilmour no le tiene que demostrar nada a nadie, y por eso fue tan sorpresivo que Rattle That Lock haya sido tan bueno, otra entrega llena de elegancia y musicalidad para perderse en el sonido. El guitarrista está en modo particularmente aventurero, jugándoselas en momentos con funk motorizado (el tema titular, Today), jazz de Nueva Orleans (The Girl In The Yellow Dress) y complicados arreglos corales (la desgarradora A Boat Lies Waiting).

Al final del día, lo que más importa de un disco de Gilmour es la guitarra, y su habilidad en las seis cuerdas se mantiene tan inventiva como siempre, a tal punto que cada solo que entra te deja sonriendo. Si tienen que pasar al menos 10 años para hacer discos así, la espera lo vale.

Tema esencial: Rattle That Lock

Alabama Shakes – Sound & Color

Imagen foto_00000010Es fácil descansar en las raíces de la música y olvidarse de traer cosas nuevas a la mesa, pero Alabama Shakes nunca ha tenido este problema. De hecho, en Sound & Color, la banda hace que los sonidos más tradicionales suenen frescos de nuevo, similar a lo que hizo White Stripes hace 15 años atrás.

La banda liderada por la imponente Brittany Howard conoce el blues y entiende sus bases, pero no podría estar menos interesada en rescatar el pasado. A cambio, Sound & Color arrastra el pasado hasta el presente, combinando soul, blues, R&B, country y sonidos directo desde el sur de los Estados Unidos de maneras inesperadas.

Don’t Wanna Fight suena a Ottis Redding pero con miras a las pistas de baile del siglo XXI, mientras que Gimme All Your Love suena más a los esfuerzos recientes de Robert Plant que a la tradición de Led Zeppelin. Todo es tocado con absoluta urgencia y con un desafiante espíritu de adaptar la historia a la música y no viceversa. Increíble.

Tema esencial:  Don't Wanna Fight

Sleater Kinney – No Cities To Love

Imagen foto_00000011Entre 1995 y el 2005, Sleater-Kinney fue una de las bandas más ridículamente consistentes de su generación. Nacidas del punk feminista de Olympia, Washington, el trío rápidamente superó las etiquetas y se convirtió en una banda de rock infalible que sonaba como de vida o muerte, con canciones furiosas, personales y pegajosas que le dieron nueva vida al manoseado término de ‘rock alternativo’. Después de una seguidilla de golpes maestros al hilo, la banda dijo adiós para ocuparse de otras cosas. Sin embargo, aquí las tenemos de nuevo, tan efectivas como siempre.

Lo más milagroso de No Cities To Love es que es otra obra maestra de una banda que parece incapaz de dar un paso en falso, rock de guitarras urgente, directo y visceral como poco se escucha en esta época. Carrie Brownstein, Corin Tucker y Janet Weiss son verdaderas heroínas del rock, sin miedo a desplegar un solo épico, un duelo de guitarras o un coro masivo para hacer un punto, pero que mantienen una ética punk casi desafiante de hacer música que no suena a nadie más que a ellas.

Es difícil describir No Cities To Love sin hacerlo sonar más básico de lo que realmente es. El punto es que cuando estas 3 hacen música, todos los elementos encajan como engranajes, y tras 10 años de pausa siguen siendo de lo más vital que puedes encontrar. Fundamental.

Tema esencial: No Anthems 

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