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Domingo 2 de abril de 2017

Metallica, The 1975 y Rancid arrasaron en potente jornada inaugural de Lollapalooza Chile 2017

La séptima edición del festival en nuestro país subió el volumen y ofreció una ecléctica variedad a los fanáticos de la música.

Por Ignacio De La Maza

No importa que no hayan traído a tu banda favorita. No importa que lo encuentres ‘moda’. No importa que te quejes del cartel. No importa que acuses que ciertas bandas ‘habrían estado mejor solas’. Con 7 ediciones en nuestro país, Lollapalooza Chile sigue siendo una experiencia con la que apenas soñábamos hace una década: Un fin de semana entero de música, con múltiples escenarios recibiendo un desfile impresionante de exponentes de los sonidos internacionales y de nuestra propia tierra. Es un festival de categoría internacional que encontró un nuevo hogar en el Parque O’Higgins, y que año a año nos brinda postales para el recuerdo a miles de personas.

La jornada de este sábado estuvo marcada por la potencia de las guitarras, con la presencia de un escenario que estuvo dedicado netamente al rock más afilado, pero como buen festival de categoría, también se encargó de ofrecer una ecléctica parrilla de artistas que pasaron por la electrónica, el pop de masas, el indie, el R&B, la cumbia y el revisionismo ochentero.

Bandas como Villa Cariño y La Pozze Latina se encargaron de abrir los fuegos con espectáculos que parecían diseñados para encender los motores lo más rápido posible, pero fue la potencia implacable de Weichafe la que definitivamente echó a andar este Lollapalooza.

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Lejos de los escenarios principales, los californianos Silversun Pickups inauguraban la tarde (y parrilla de artistas internacionales) con su rock veraniego y nostálgico, en un show plano pero ligeramente efectivo que no tuvo muchos matices y que tampoco convocó a mucha gente, pero que compensó con la actitud sonriente y genuinamente agradecida del frontman Brian Aubert.

Mejores cosas vendrían más tarde. Pasadas las 5 de la tarde, Cage The Elephant se presentó por tercera vez en un escenario de Lollapalooza Chile, y para variar conquistaron a un público mucho más numeroso que el de sus anteriores visitas a base de su contagiosa energía escénica, llegando a desatar algunos sorpresivos coros masivos pese a no ser una banda que se destaque por su presencia en las radios. A esa misma hora, Bomba Estéreo hacía la clase de presentaciones a las que ya nos tienen (bien) acostumbrados: Fiestas eufóricas y polirrítmicas a base de electrónica tropical y el carisma de la gran Liliana Saumet.

La gran sorpresa de la tarde y probablemente uno de los mejores shows que veremos este fin de semana vino de la mano de The 1975, grandes ídolos de la nueva música británica que cuentan con un generoso arrastre en nuestro país pero para varios asistentes en el Parque O’Higgins eran verdaderos desconocidos. Probablemente ese estado no dure mucho tiempo más: Desde las primeras notas de su single ‘Love Me’, la agrupación liderada por el imposiblemente magnético frontman Matthew Healy (que evocaba una mezcla entre la actitud altanera de Liam Gallagher con los movimientos de Jarvis Cocker) puso en trance al Parque O’Higgins con un adictivo repertorio de himnos de corte ochentero que destilaban la esencia de grupos como Soft Cell, Culture Club y Duran Duran (otros invitados de esta edición 2017).

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Probablemente uno de los actos más esperados del día era Rancid, íconos del punk melódico californiano que pese a contar con una fanaticada devota en Chile, esta era su primera vez por estos lados. Tim Armstrong y los suyos se encargaron rápido de hacer valer el tiempo perdido: Arrancando con Radio y cerrando con ese himno punk que es Ruby SoHo, el cuarteto provocó una de las reacciones más fervientes que se hayan visto durante toda la velada, desatando inevitables mosh pits entre los presentes que coreaban cada canción como si su vida dependiera de ello. Costó traerlos, pero su primer encuentro con los chilenos probablemente quedará en sus cabezas y las de nosotros.

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Algo totalmente distinto pasaba al otro lado del parque con la sueca Tove Lo, uno de los números más convencionalmente pop del line-up, que con solo dos discos convocó a un impresionante número de fanáticos en el escenario alternativo y los mantuvo en estado de fiesta con sus canciones pegajosas, un carisma rebelde y sensuales movimientos. Incluso regaló un topless a los presentes, aparentemente impulsado por el estado casi de trance que alcanza cuando interpreta sus intensas canciones.

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Por supuesto, un festival no es nada sin sus ‘cabezas de cartel’ y Lollapalooza cerraba su primer día con dos polos opuestos pero fantásticos en sus respectivas esquinas. Por un lado, los británicos The xx volvían a Chile como inesperadas estrellas consolidadas del R&B alternativo (su última visita fue en el centro de eventos Chimkowe, no precisamente un recinto de alta convocatoria). 3 discos bajo el brazo les rindieron para montar un show enigmático y sofisticado, con canciones que brillaban por su intensidad emocional, arreglos elegantes y la química profunda entre sus miembros. Mención honrosa para el productor, tecladista, hombre de los sintetizadores y percusionista que es Jamie xx, cuyos beats espaciosos y rítmicos son el arma secreta de la banda y sus shows en vivo.

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Sin embargo, eso fue casi un limpiador de paladar para el plato fuerte del día. Desde temprano se veía que una buena parte de los presentes en el parque vestían orgullosos sus poleras de Metallica, dejando en claro cuál sería el acto más convocante del festival. Los héroes del thrash metal llegaron por quinta vez a nuestro país con un aire de triunfo que se tradujo en un show francamente aplanador. Como buenos veteranos de la industria, James Hetfield y compañía son básicamente incapaces de dar un concierto que no sea satisfactorio, pero el éxito de su reciente disco Hardwired…To Self-Destruct (2016) parece haberlos revigorizado de una manera que los hace sonar como si todavía fuesen unos jóvenes de San Francisco con ganas de comerse al mundo.

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La confianza de Metallica en su nuevo material llevó a que las 5 canciones del disco incluidas en el setlist se mezclaran de forma fluida con clásicos como One, Sad But True, Master Of Puppets y el cierre con la masiva Enter Sandman. Durante todo el concierto, Hetfield se refirió al público como ‘familia’ y a nuestra capital como ‘Santi’, señales de lo cómodo que se siente el cuarteto en el escenario y su manejo comprobado de sus fanáticos, un disfrute que actúa como motor para uno de los mejores espectáculos de hard rock del planeta.

Como tiende a pasar, Lollapalooza 2017 dio la oportunidad de disfrutar con actos consolidados y descubrir cosas nuevas. Nunca habrá un cartel que satisfaga a todo el mundo y cada edición será una experiencia distinta, pero hay algo que no cambia: Al final del día, los que amamos la música nos vamos del Parque O’Higgins con una sonrisa y ganas de más. A darle al domingo.

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