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Miércoles 30 de agosto de 2017

Los expertos lo dicen: SÍ hay que discutir sobre política en la mesa

Psicólogos y académicos llaman a las familias a enfrentar posiciones por más que pueda producir desacuerdos.

En un año de elecciones, el sentido común nos indica que es mejor evitar conversaciones políticas en ocasiones familiares. Después de todo, es fácil terminar discutiendo agresivamente sobre posiciones dispares y convicciones opuestas, una experiencia que pocos encuentran agradable y menos aún en una tarde de domingo. Nadie te culpará si decides evadir el tema cuando estás con tu abuela o tus tíos, con tal de que la jornada no se desenvuelva en un eterno debate sobre las bondades y/o pecados de tu candidato favorito. Por algo nos dicen desde pequeños que en la mesa no se habla de política, religión ni fútbol.

Bueno, quizás es hora de que empieces a cambiar tu estrategia, porque los expertos dicen que es precisamente en estas temporadas en donde la política está más presente que nunca que uno debe poner el tema sobre la mesa, independiente de que vaya a provocar un desacuerdo.

En un artículo de Vox titulado "No evites hablar de política con tu familia", numerosos académicos, psicólogos y entendidos en el tema concuerdan: Las divisiones políticas familiares no desaparecerán solo porque evites el tema, por lo que hay que atenderlas más temprano que tarde. El punto central de la nota es el aumento de la tensión racial en Estados Unidos durante la era Trump, pero se aplica a cualquier contexto en donde temas políticos están particularmente acentuados.

Eso no significa que debas aceptar cuando tu abuela defiende una posición que tú encuentras abominable, pero sí hay formas de establecer un diálogo que no termine con platos volando. Según recomienda Vaile Wright, investigadora de la Asociación de Psicólogos de Norteamérica, lo primero que uno debe hacer es proponerse objetivos durante una discusión política, ya sea algo ambicioso como iluminar a otra persona para que entienda tu posición o, todo lo contrario, aprender por qué esta persona piensa tan distinto a ti. Wright recomienda algunas cosas que son sentido común pero importantes: Evitar los ataques verbales, escuchar con atención, respeta la opinión del otro (que no es lo mismo que validarla) y busca cómo hacer entender tú punto contrario de una forma razonable. Más importante que nada: Aprende a lidiar con el caso de que no consigas el objetivo que buscabas, y que esto no te desaliente a seguir entablando un debate.

Por otro lado, Suzanne Degges-White, consejera de la Northern Illinois University recomienda mantener la discusión enfocada a temas en específico: No ligar los temas a la izquierda o la derecha ni a un candidato en particular, sino que apelar a las emociones para que entiendan con mayor claridad tu posición. Degges-White cita el ejemplo de la desigualdad de género, proponiendo plantearle a aquellos que creen que las mujeres deben ganar menos que los hombres imaginarse cómo sería que sus hijas recibieran menos sueldo por hacer el mismo trabajo que un colega masculino. También sugiere que abordes posiciones políticas desde lo positivo en vez de lo negativo, explicando por qué tu punto es finalmente beneficioso para tu interlocutor.

A su vez, Kenneth Cole de la ONG 'Mediadores Sin Fronteras', que ayudan a resolver conflictos alrededor del mundo, dice que una estrategia efectiva es buscar experiencias en común para generar empatía. Por ejemplo, ante la poca aceptación de cierto sector de Grecia a los nuevos inmigrantes que recibió el país, Cole les planteó la pregunta: '¿Han sido los chicos nuevos en algún trabajo? ¿Cómo se han sentido en ese contexto?'.

Sí, todos los consejos parecen obviedades, pero son esas obviedades las que pueden evitar que tengamos una discusión desastrosa con nuestros tíos en los asados del 18. Quizás teniéndo esas cosas más en mente, la conversación sea productiva (o no, pero vale la pena intentar). 

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