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Miércoles 9 de diciembre de 2015

Ex esposa de Scott Weiland: 'No glorifiquen su tragedia"

En lo que habría sido su cumpleaños 50, revivimos la carta que con la que la ex mujer del fallecido vocalista sorprendió al mundo.

Como la mayoría de los seres humanos, Scott Weiland era un hombre de matices, cuyo gran talento venía acompañado de una turbulenta vida personal marcada por la adicción, algo que finalmente significó su fin. Su muerte no era esperable (el tipo tenía 48 años), pero su desenlace tuvo un dejo trágico por el contexto que lo acompañó.

Así lo demostró Mary Weiland, ex esposa de Scott, quien estuvo casada con él durante 7 años, y que en los días posteriores a su muerte publicó una dura carta abierta en la revista Rolling Stone, en donde llamó a los fanáticos a no glorificar la muerte de Weiland como "el final de un rockero" y lamentó que su errática conducta lo haya alejado de sus hijos y sus labores domésticas durante buena parte de sus últimos años.

Puedes leer la carta completa a continuación (traducida por La Nación de Argentina):

El 3 de diciembre de 2015 no es el día en que murió Scott Weiland. Es el día que el público usará oficialmente para llorarlo y fue el último día en que pudo ser puesto frente a un micrófono para el beneficio financiero o el disfrute de otros. La cantidad de condolencias y plegarias ofrecidas a nuestros hijos, Noah y Lucy, ha sido sobrecogedora, apreciada e incluso consoladora. Pero la verdad es que, como muchos otros chicos, ellos perdieron a su padre hace años. Lo que verdaderamente perdieron el 3 de diciembre fue la esperanza.

No queremos minimizar el increíble talento de Scott, su imagen o su habilidad para encender cada escenario con su brillante electricidad. Mucha gente ha sido lo suficientemente elegante como para elogiar su don. La música está aquí para quedarse. Pero en cierto punto, alguien debe dar un paso al frente y decir que sí, que esto va a volver a suceder, porque como sociedad casi que lo fomentamos. Leemos críticas de shows pésimos, vemos videos de artistas en caída, incapaces de recordar sus letras que están en un teleprompter a sólo unos centímetros de distancia. Y entonces hacemos click en "agregar al carrito", porque lo que en realidad debería estar en un hospital ahora se considera arte.

Muchos de esos artistas tienen hijos. Chicos con lágrimas en los ojos, que viven en pánico porque sus llantos no son escuchados. Tú podrás preguntarte: "¿Cómo podemos saberlo nosotros? ¡Si leímos que disfrutó estar con sus chicos y que hacía cinco años que estaba limpio de drogas!" En realidad, lo que no quisiste reconocer fue a un paranoico que no podía recordar sus propias letras o que sólo fue fotografiado con sus hijos un puñado de veces en 15 años de paternidad. Siempre quise compartir más de lo que cualquiera soportaba. Cuando escribí un libro hace unos años, me dolió restarle importancia a tanto dolor y lucha, pero hice lo que consideré mejor para Noah y Lucy. Sabía que algún día iban a ver y sentir todo aquello de lo que traté de protegerlos, y que en algún momento iban a ser lo suficientemente valientes para decir "Ese desastre fue nuestro padre. Lo amamos, pero una mezcla de amor y decepción muy profundamente arraigada constituyó la mayoría de nuestra relación con él".

Incluso después de que Scott y yo nos separamos, pasé incontables horas tratando de calmar sus ataques de paranoia, llevándolo a la ducha y dándole café, sólo para poder arrastrarlo hasta el público en el show de talentos de Noah o el musical de Lucy. Esos breves encuentros fueron mis intentos de darle a los chicos un sentido de normalidad con su padre. Pero cualquier cosa más larga se convertía en algo alarmante e incómodo para ellos. Estar inmersa tantos años en las múltiples enfermedades de Scott me llevó a la depresión; en un punto, fui diagnosticada erróneamente como bipolar. Temí que lo mismo fuera a pasarle a los chicos. Hubo momentos en que los Servicios de Protección Infantil no lo dejaban estar solo con ellos.

Noah y Lucy nunca buscaron la perfección en su padre. Simplemente siguieron esperando un pequeño esfuerzo. Si eres un padre que no hace su mejor esfuerzo, todo lo que se te pide es que lo intentes con un poco más de ganas y que no te rindas. El progreso, no la perfección, es por lo que tus hijos rezan. Nuestras esperanzas por Scott han muerto, pero todavía hay esperanzas para otros. Elijamos hacer que esta sea la primera vez en que no glorificamos su tragedia con palabrerío sobre el rock and roll y los demonios que, de paso, no tienen por qué venir con la música. Olviden la deprimente polera con la inscripción "1967-2015", usen ese dinero para llevar a un hijo a la cancha o para comprarle un helado.

- Mary Weiland

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