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Jueves 15 de diciembre de 2016

Especial - Nuestras películas favoritas del 2016

Lo mejor del mundo del cine cerrando esta temporada filmográfica.

Por Ignacio De La Maza

Es difícil hacer recuentos anuales en Chile con lo mejor del mundo del cine. Principalmente porque algunos de los mejores estrenos del hemisferio norte nos llegan con meses de retraso, haciendo que películas aclamadas de una temporada aparezcan en la cartelera local recién al año siguiente, cuando ya fueron discutidas hasta el cansancio, premiadas y consolidadas en otras partes.

Por eso mismo, me sentiría un poco ridículo incluyendo películas como Spotlight, Room o The Big Short en esta lista, todos estrenos que técnicamente llegaron a las salas locales en este 2016 pero que realmente pertenecen a la temporada 2015. El dilema fue resuelto de manera simple: Esta lista solo contempla películas 2016 ESTRENADAS en el 2016 por estos lados, ya sea de manera comercial o a través de servicios On Demand como Netflix.

Afortunadamente, incluso marginando los filmes más sólidos del año pasado, el 2016 continuó una tendencia de grandes y pequeñas películas inundando los cines de nuestro país. Desde grandes producciones a pequeños filmes, estas son las cintas que destacamos de la temporada que se nos va. 

PD: Por supuesto, es imposible destacar todo (me perdí La La Land en In-Edit y no he visto Sully, pero sean libres de sugerir todo lo que no incluímos). 

Avenida Cloverfield 10

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Primero que nada: Sí, ese final fue el punto en donde varios abandonaron el barco. Sin embargo, antes del polémico desenlace (el cual fue agregado luego de que el productor JJ Abrams decidiera que quería transformar esta producción independiente en una ‘secuela espiritual’ de Cloverfield del 2008), Avenida Cloverfield 10 fue una de las grandes sorpresas del año: Una cinta de ciencia ficción inteligente y tensa, que funciona como un thriller de alto voltaje y además como una pieza de cámara, elevada con actuaciones impecables de todo el elenco.

La premisa suena a un capítulo de La Dimensión Desconocida: Tras sufrir un accidente automovilístico, una joven (Mary Elizabeth Winstead) despierta encadenada en un bunker, descubriendo a través de su captor (el gran John Goodman, tan amenazador que merece una nominación al Oscar) que la superficie de la Tierra fue devastada por un ataque químico, versión que es corroborada por otro misterioso ‘huesped’ de la base subterránea (John Gallagher Jr). Desde ahí, la protagonista debe descubrir si su anfitrión es la razón por la que sigue con vida o simplemente un lunático (quizás ambas). De nuevo, el clímax de la cinta se despega de la sutileza con la que avanzó la mayoría de la trama, pero Avenida Cloverfield 10 es en su mayoría un éxito que te mantiene pegado al asiento.

Buscando A Dory

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Ningún estudio ha empujado a la animación infantil a terrenos más ambiciosos que Pixar durante las últimas 2 décadas, pero la compañía asociada a Disney había dado razones para dudar de ella recientemente. Desde el 2010 que la mayoría de las películas del estudio se enfocaban en secuelas/precuelas mediocres de éxitos anteriores (Cars 2, Monsters University) o nuevas licencias serviciales pero que se alejaban de sus puntos altos (Valiente, Un Gran Dinosaurio). La gran excepción fue Intensa-Mente (2015), que demostró que Pixar todavía era capaz de deslumbrar con su imaginación.

Por eso, es un alivio que, siendo secuela y todo, Buscando A Dory resultara ser una joya. Tomando la historia a un año de donde la dejó Buscando A Nemo (2004), en esta ocasión la cinta pone el foco en la pez azul titular, que recupera la memoria de sus padres perdidos y emprende un viaje a través del océano para encontrarlos, acompañada de los peses payaso Marlín y el anteriormente perdido Nemo. Lo que podría haber sido un refrito de los temas de la primera entrega resulta ser una sentida meditación sobre aceptar tus falencias y la búsqueda del lugar donde perteneces. Ayuda que, al igual que en Buscando A Nemo, la animación es colorida y llena de vida.

La Bruja

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Es una linda época para el cine de terror. Tras años de películas que abusaban de los sustos repentinos o la violencia gráfica, durante el último tiempo ha surgido una nueva camada de películas de horror ‘de autor’, que privilegian trama, actuaciones, e ideas perturbadoras por sobre los facilismos que dominaban al género. Al igual que The Babadook en el 2014 o It Follows en el 2015, La Bruja es el más reciente ejemplo de este movimiento, uno que respeta la inteligencia de las audiencias pero no se olvida de perturbar hasta tus huesos.

Ambientada en la Nueva Inglaterra del siglo XVII, la cinta sigue a una familia de puritanos que abandona su colonia para fundar su propia comunidad religiosa, aislados del resto del mundo en una pequeña granja. Tras la desaparición de su bebé, la familia comienza a sospechar que el bosque alrededor suyo podría estar albergando un mal más allá de su comprensión, todo mientras sus ojos apuntan paranoicamente a su hija mayor (Anya Taylor-Joy, otra revelación). Con una narrativa que se la juega por el aumento constante de la tensión y que baraja temas que van desde los peligros del fanatismo religioso hasta el miedo a la liberación femenina, La Bruja puede ser demasiado meditativa para aquellos que exigen que su cine de terror sea de shocks que van y vienen. Para los que están dispuestos a exigir un poco más, la película es una experiencia tan inolvidable como retorcida. Mención honrosa para Black Phillip, la mejor cabra que la pantalla grande nos haya dado en un buen tiempo.

Capitán América: Guerra Civil

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La fatiga por el exceso de superhéroes en el cine es una realidad: Solo este semestre hemos visto el estreno de incontables adaptaciones del cómic a la gran pantalla, y muchas de ellas nos han dejado con el amargo sabor de haber visto la misma fórmula repetirse una y otra vez. Sin embargo, generalmente se puede confiar en Marvel para darle un poco de liviandad al asunto. Mala suerte: Guerra Civil es una de las cintas más inesperadamente oscuras del estudio que te trajo a Iron Man y el Capitán América. También quizás sea la mejor de todas.

Tomando como fuente el exitoso cómic del mismo nombre, la tercera entrega del Capitán América lo ve enfrentado con el Hombre de Hierro por un acta que busca obligar que todos los superhéroes se sometan a la fiscalización de las Naciones Unidas. Pese a llevar el nombre del alterego de Steve Rogers, Guerra Civil es básicamente un Avengers 2.5, reclutando a la mitad de los personajes que Marvel tiene en el cine (incluyendo el debut de Spider-Man en este Universo Cinematográfico). Quizás su mayor punto a favor es que la cinta es capaz de tomar temáticas abordar la responsabilidad de los justicieros enmascarados en tragedias mundiales y la venganza personal como puntos de foco y no resulta ser un absoluto desastre con 0 coherencia o sentido del humor (¡Hola, Batman vs Superman!). Buenísima.

Deadpool

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Pese a toda la campaña previa que prometía que Deadpool no sería ‘otra película de superhéroes’,  la ansiada adaptación del irreverente personaje resultó ser más o menos eso. La diferencia es que, al fin y al cabo, las convenciones del género son lo que menos importa. Deadpool disfruta tanto de su existencia que al final eso es contagioso.

Como decíamos, la historia no es nada del otro mundo: Un mercenario de boca rápida (Ryan Reynolds, nacido para interpretar el rol) decide someterse a un tratamiento experimental para enfrentar un cáncer terminal. La operación funciona, pero el protagonista queda deformado, mentalmente inestable y con sed de venganza contra quienes le hicieron eso. Deadpool triunfa en donde varios intentos de subvertir el cine de superhéroes fracasaron, balanceando momentos de explosiva ultra-violencia con un jovial sentido del humor que te mantiene riendo durante casi toda su duración. Consciente de sus clichés pero también de lo atípica que es para ser una cinta sobre un justiciero enmascarado, Deadpool te hace imposible salir del cine sin una sonrisa.

The Invitation

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Afortunadamente, Netflix se hizo cargo de distribuir esta pequeña joya del horror 2016 en Chile, porque era difícil que una película de naturaleza tan modesta encontrara cabida en las salas comerciales, pero perdérsela habría sido una lástima. La Invitación tiene una premisa engañosamente simple: Un hombre es invitado junto a su pareja a la casa de su ex esposa, la cual se ha mantenido fuera de contacto tras la muerte de su hijo pequeño ¿El motivo? Una particular cena de reencuentro entre viejos amigos (y algunos nuevos rostros), con la aparente intención de cerrar las heridas del pasado. Por supuesto, cualquiera que haya visto una cinta de terror antes sabrá que no todo es lo que parece en esta reunión.

Poco a poco empieza a quedar en claro que la dueña de casa no está en el mejor estado mental, habiendo ‘encontrado la luz’ en un extraño culto. Por su parte, el protagonista es incapaz de determinar si sus alarmas están activadas por el dolor que le provoca revivir los recuerdos de su fallecido primogénito o si hay algo realmente siniestro ocurriendo en la cena. El desenlace no será particularmente impredecible, pero La Invitación sorprende como un thriller inesperadamente conmovedor, finalmente acerca del duelo ante una pérdida importante y las instituciones que se alimentan de esa vulnerabilidad. 

El Libro De La Selva

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Disney lleva un par de años ya reviviendo sus clásicos animados en versiones de carne y hueso, con resultados generalmente dispares. Es por eso es que la nueva versión de El Libro De La Selva es una sorpresa tan agradable: Una cinta que respeta a su fuente original y que la eleva aún más con una imaginación visual que pocos han igualado.

Difícilmente uno creería que el espectáculo que se presentó ante tus ojos fue producido netamente en un estudio de Los Angeles, y eso es gracias a que el director Jon Favreau (Iron Man) y el equipo de efectos especiales se preocuparon de crear una jungla tan detallada y llena de vida que en ningún momento notas su artificialidad. No solo eso: La mayoría de los personajes son interpretados a través de captura de movimiento, incluyendo a Bill Murray como el oso Baloo, Idris Elba como Shere Khan y el inigualable Christopher Walken en un cameo como el megalomaniaco orangután Rey Louie. La historia de Mowgli ya es conocida, pero jamás había sido presentada de una manera más infartante que esta.

Zootopia

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Bendito sea Disney por lanzar frecuentemente películas para niños que no son un suplicio para los padres. Al igual que Frozen hace algunos años, Zootopia es una demostración que la compañía del ratón puede hacer cintas de animación ambiciosas y adictivas sin la ayuda constante de Pixar.

En este caso, la acción se ubica dentro de una metrópolis ficticia habitada por mamíferos, en donde una joven coneja policía debe asociarse con un zorro embustero para resolver una conspiración relacionada a la desaparición de varios animales. Los guiños al cine negro clásico son obvios, pero el verdadero corazón de Zootopia está en un mensaje simple pero contingente que aborda la discriminación racial y de género como ninguna cinta infantil lo había hecho antes. El hecho que lo haga a través de animales parlantes demuestra que el genio de Disney sigue sin conocer límites.

Neruda

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¿Cómo abordar en cinta la vida de una de las figuras más reconocibles de la cultura popular chilena? La respuesta de Pablo Larraín, en lo que es su mejor película hasta el momento, es simplemente reconocer el artificio de semejante tarea: 'Neruda' no solo es insólitamente honesta en su negativa a presentar al legendario poeta como una figura de realidad histórica, sino que prácticamente invita a notar las formas en la que construye paso a paso su carácter ficticio.

Larraín no está tan interesado en Pablo Neruda como persona que como personaje, poniéndolo al centro de un relato que gira en torno a la construcción de identidades y mitologías (para nosotros y los demás), la forma en la que intentamos controlar nuestra propia narrativa, y las preocupaciones humanas sobre la trascendencia y la manera en la que nos recordará la historia. 

Todo podría resultar demasiado clínico y meta-lingüístico en manos de un director menos talentoso, pero Larraín ancla sus exploraciones a través de una historia enigmática y frecuentemente conmovedora, ayudado por un Luis Gnecco dando la actuación de su vida como un Pablo Neruda consciente de su lugar en la historia y Gael García Bernal haciendo de la melancolía personificada como su perseguidor, un detective que lucha contra la naturaleza de su propia ficción. Qué importa si el Oscar no supo reconocer su genio: 'Neruda' es una de las mejores películas que hayan salido de este país.

La Llegada

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En un año en donde, más que nunca, las relaciones humanas parecen haber estado marcadas por la incapacidad de conectar los unos con los otros y alcanzar un nivel de empatía básico, 'La Llegada' resuena de manera particularmente poderosa. El canadiense Denis Villlenueve confirma su lugar como uno de los directores más fascinantes de la actualidad con su tercera cinta en inglés, una historia de ciencia ficción que se siente atípicamente íntima dentro de un género que tiende a privilegiar espectáculo sobre corazón.

No malentiendan: 'La Llegada' tiene suficiente sentido del espectáculo para balancear sus temáticas más densas. La cinta cuenta la historia de una profesora de lingüística (una Amy Adams increíble, como siempre) cuya vida cambia de la noche a la mañana cuando 12 misteriosas naves espaciales aterrizan sin aviso en la tierra. Contactada por el gobierno de los Estados Unidos para descifrar el lenguaje de estas misteriosas criaturas (cuya forma, constantemente escondida por una densa niebla, es tan aterradora como intrigante), la protagonista descubre que su forma de expresión podría cambiar la forma en la que entendemos el mundo, mientras que los gobiernos del planeta caen lentamente en un pánico impaciente produto de la falta de entendimiento.

Todo esto es presentado de una forma visualmente impactante y con actuaciones impecables, pero 'La Llegada' es por sobre todo una película de ideas: El lenguaje, el tiempo, el libre albedrío, nuestra percepción de la realidad y la forma en la que entablamos relaciones en base a la comunicación. Sus meditaciones filosóficas la hacen más cautelosa que el común de las cintas del género, pero sus giros de trama son tan ingeniosos que es difícil no estar pegado a la pantalla. Como buena película de ciencia ficción, 'La Llegada' no teme hacer preguntas grandes y ofrecer respuestas que te obligan a pensar. 

No Respires

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Si la inclusión de La Bruja y The Invitation no eran señal clara, el 2016 fue un año realmente bueno para el cine de terror. No Respires no llega a los niveles brillantes de esos dos títulos, pero de todos modos es uno de los filmes más tensos que se hayan visto en esta temporada.

El director uruguayo Fede Álvarez, que también estuvo a cargo del sólido remake de Evil Dead (2013), aprovecha al máximo una premisa relativamente simple: 3 jóvenes delincuentes de Detroit ingresan a la casa de un veterano ciego para robar su rumoreada fortuna, dándose cuenta demasiado tarde que el viejo en cuestión no está tan indefenso como creían.

Aparte de un ingeniosa subversión del thriller de invasión hogareña (en donde los invasores son las víctimas del despiadado dueño de casa), No Respires destaca en su compromiso casi exclusivo con mantener los niveles de suspenso constantemente a tope durante hora y media. Como guinda de la torta, Álvarez también encuentra tiempo de dotar a todos sus personajes, incluyendo al villano, de una conmovedora humanidad. Las constantes referencias a la decadencia de Detroit y los privilegios inalcanzables de las clases acomodadas esconden un poderoso mensaje entre medio de los sustos: Lo que estás presenciando es el brutal enfrentamiento entre personas desesperadas por subsistir.

 Rogue One: A Star Wars Story

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Rogue One no es una película perfecta: Su errática primera mitad indica que los rumores sobre problemas de producción que llevaron a numerosas retomas y montajes eran verdad, mientras que sus personajes son atípicamente olvidables para una película de Star Wars. Sin embargo, el primer 'spin-off' de la saga galáctica (o sea, una historia aparte que no se enmarca en ninguna de las trilogías 'oficiales') es un pequeño milagro en otros sentidos, principalmente en la forma en la que subvierte las expectativas clásicas sobre la marca 'La Guerra de las Galaxias'.

Con una historia que transcurre entre los episodios III y IV, la cinta enfoca su trama en los esfuerzos de un grupo de Rebeldes en una misión básicamente suicida para robarse los planos de la Estrella De La Muerte, la arma de destrucción planetaria introducida en el Episodio IV (la película original de 1977). Al no formar parte de la acción 'principal' de Star Wars, Rogue One aprovecha al máximo su libertad para contar una historia más oscura y melancólica, siendo probablemente la entrega más oscura de LucasFilms desde El Imperio Conntraataca.

El director Gareth Edwards, al igual que en su criminalmente subvalorado debut Monsters (2010) y su inconsistente pero visualmente impresionante remake de Godzilla (2014), desarrolla la trama con una cierta cotidianeidad íntima, poniéndo énfasis (por primera vez en una película de Star Wars) en el lado más devastador de la guerra y su efecto en el universo de la saga. Hay un fatalismo inherente en la forma en la que Edwards presenta planetas oprimidos por el control marcial del Imperio, rebeldes desolados en una lucha contra un enemigo aparentemente imparable, batallas en donde cada muerte se siente de manera impactantemente física y protagonistas atormentados por traumas del pasado. A través de esto, el director explora la naturaleza del sacrificio desde distintas perspectivas, 

Es lamentable que los personajes estén tan mal escritos, porque sus conceptos son interesantes y algunos destacan gracias al talento de sus actores: Felicity Jones se une al prestigioso panteón de protagonistas femeninas de Star Wars como la tenaz Jyn Erso; el gran Mads Mikkelsen es asombrosamente trágico en su reducido papel como el padre de Jyn y el arrepentido arquitecto de la Estrella de la Muerte, mientras que Ben Mendelsohn le da dimensiones que el guion no incluye al villano Orson Krennic. Por su parte, Alan Tudyk se roba la película haciendo la voz de un droide reprogramado con personalidad sarcástica y tendencias homicidas, una cuota de humor necesaria en lo que es, en su mayoría, la entrega más seria de la saga.

Finalmente, incluso con sus imperfecciones, Rogue One te da otra razón para ser feliz de que Disney haya decidido revivir Star Wars, porque realmente hay pocas experiencias cinematográficas similares.

RINCÓN DEL (RELATIVO) SPOILER, NO LEER SI NO HAS VISTO LA PELÍCULA AÚN: Incluso si Rogue One fuese un desastre de proporciones épicas, valdría la pena solo por el regreso triunfal a la pantalla grande de Darth Vader. El icónico villano de la saga, cuya voz nuevamente fue provista por el legendario James Earl Jones, tiene solo un par de escenas en la cinta, pero ambas te recuerdan por qué es uno de los personajes más inolvidables del cine. Sin adelantar demasiado, una de sus intervenciones es lo más cercano que Star Wars ha estado a montar una escena de horror genuino, uno de los momentos más impactantes en la historia de la franquicia.

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