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Lunes 8 de junio de 2015

Especial - Los videojuegos que marcaron nuestra infancia (y juventud)

9 títulos que despertaron nuestro amor por los mundos virtuales.

¿Jugaban videojuegos cuando niños? Somos varios los que tenemos recuerdos especiales relacionados al mundo de las consolas, que nos introducían a mundos llenos de posibilidades. De hecho, algunos seguimos jugando.  

Recientemente nos pusimos a pensar en algunas de nuestras primeras experiencias con los juegos de video y, como tiende a pasar, eso resultó en un hoyo negro de nostalgia que que terminó en este especial. Así que aquí los tienen, los juegos que nos mantuvieron con control en mano y pegados a la pantalla durante buena parte de nuestra niñez y juventud, y lo siguen haciendo.

Super Mario

¿Cuántas horas gastamos pegados frente a la pantalla cometiendo genocidio contra toda la población de tortugas del Mushroom Kingdom? (en nuestra defensa, su líder había raptado a nuestra princesa). Ya sea en sus clásicas aventuras (Super Mario World para siempre) o en sus inexplicablemente variadas actividades extracurriculares (que incluyen karting, tenis y golf), Mario fue un acompañante fiel durante nuestra introducción al mundo de los videojuegos, y sigue siendo una fuente de diversión tan simple como encantadora. Excepto por Mario Party, ese juego destruye relaciones.

Sonic

Claro, para quienes encontraban a Mario demasiado inofensivo, siempre estaba Sonic, un puercoespín azul que corría como un endemoniado por una serie de etapas desquiciadas, todo mientras recolectaba unas argollas que honestamente no nos acordamos para qué servían. Cool en todo sentido (¡Tenía zapatillas deportivas!), las aventuras de la mascota de Sega eran veloces y adictivas, aunque hoy cuesta encontrarlo en algún título que valga la pena. Para algo existen los emuladores.

Donkey Kong Country

Donkey Kong es un simio de motivaciones simples: Tiene una montaña de bananas que consiguió con esfuerzo y dedicación, y cuando dichas bananas son robadas por una tropa de cocodrilos malignos (y otros animales cuya alianza no hace mucho sentido), puedes estar seguro que el mono sacudirá media jungla para recuperarlas. Con gráficas impresionantes para la época, un soundtrack de lujo y horas y horas de saltar encima de castores y otros bichos, la trilogía original de Donkey Kong era como para pasarse toda la noche jugando.

The Legend Of Zelda

Hay que compadecer al siempre estoico Link. La saga que protagoniza ni siquiera lleva su nombre (Zelda es la princesa, no el héroe obsesionado con la ropa verde) y sin embargo es él el que tiene que correr de aquí para allá intentando salvar al mundo de cuál sea la amenaza imparable de cada ocasión. Su desgracia es nuestra fortuna: Las misiones de Link lo llevan a través de un mundo amplio lleno de elaborados templos, aventuras épicas y situaciones fantásticas. Ocarina Of Time puede quitarte horas de tu vida una y otra vez, pero cada segundo metido en el mundo de Hyrule fue un segundo bien invertido.

Metroid

Cuando uno era chico ni siquiera estabas preocupado de si Samus era hombre o mujer (es mujer, totalmente mujer), porque estábamos demasiado ocupados sumergiéndonos en el mundo alienígena de Super Metroid. A diferencia de otros juegos en esta lista, Metroid te soltaba de inmediato en un lugar que no conoces y te invitaba a explorarlo libremente hasta que encontraras la forma de avanzar. Habría sido frustrante de no ser porque jugar como Samus era brutalmente divertido, buscando mejoras para tener un cañón de mano más poderoso (aguante ese cañón de mano), colocar bombas más explosivas, saltar más alto, correr más rápido,  lo que fuera que te ayudara a enfrentar a las poderosas criaturas del casi desolado planeta Zebes. A diferencia de otros juegos, no había ningún ayudante, ni sobrino, ni mejor amigo con el que interactuar: Solo tú contra un ambiente hostil.

Doom/Duke Nukem/Wolfenstein 3D

Claro, a veces lo único que necesitabas era un arma de fuego confiable para enfrentar a las hordas del infierno/espacio/régimen nazi. Doom, Duke Nukem y Wolfenstein seguían un concepto sospechosamente similar: Un solitario tipo duro en contra de un batallón completo de enemigos sedientos de sangre. Pese a la violencia de caricatura en exceso, terminamos siendo personas bastante decentes. Punto para los videojuegos.

Mortal Kombat

Todos teníamos a un amigo que se había estudiado meticulosamente los botones del Mortal Kombat, practicando sin parar su estrategia ganadora y dominando todos los movimientos de su personaje favoritos. Y todos sentimos ese gusto culposo cuando lo derrotamos machacando el control aleatoriamente. Moraleja: El caos es tan impredecible como imparable.

Resident Evil

Jugar Resident Evil con la luz apagada y el volumen alto era una de las experiencias más aterradoras que la industria de los videojuegos podía ofrecerte a mediados de los 90. La trilogía original, acerca de una crisis Zombie en medio de una ficticia ciudad estadounidense, es el balance perfecto entre acción (con miles de armas a disposición), horror (cuidado con las ventanas) y humor (el diálogo era frecuentemente estúpido). Básicamente la razón por la que los juegos de terror modernos existen, la serie perdió su rumbo hace harto, pero los recuerdos de esos primeros juegos todavía nos ponen la piel de punta.

Starcraft

Para los que buscaban algo más avanzado, siempre estaba la posibilidad de comandar masivos ejércitos en una violenta lucha por el control intergaláctico, y StarCraft era todo eso y más. Lanzado poco tiempo después que Age Of Empires, Starcraft llevó la estrategia en tiempo real al espacio, ofreciendo a 3 razas (Los humanos Terrans, los insectoides Zerg  y los alienígenas Protos) y horas y horas de complejos enfrentamientos en donde cada acción debía ser pensada en pro de la victoria. Adictivo hasta el día de hoy. 

International Superstar Soccer (¡Deluxe!)

Antes de que el FIFA o el PES entraran si quiera en nuestro vocabulario, la mejor experiencia futbolística en consolas se encontraba en International Superstar Soccer Deluxe. No habrá sido el juego más sofisticado ni habrá permitido las maniobras más complejas con el balón, pero tenía una amplia variedad de equipos y formaciones como para mantener ocupados a los fanáticos del balonpié por horas, sin mencionar que su realismo era innovador para la época. Además, podías elegir a un perro como árbitro ¿Qué más se puede pedir?

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