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Lunes 27 de marzo de 2017

Especial - Las mejores escenas en las películas de Quentin Tarantino

Una selección con los momentos que demuestran la genialidad del gran cineasta.

Por Ignacio De La Maza

El cine de los últimos 30 años no ha estado carente de grandes autores: Paul Thomas Anderson, los hermanos Coen, Danny Boyle y Richard Linklater son solo algunos de los cineastas más aclamados que empezaron a trabajar en ese período. 

Sin embargo, pocos tienen un estilo y una visión más clara (y, a veces, testaruda) que Quentin Tarantino. A través de una mezcla de diálogos complejos e ingeniosos, numerosas referencias a la cultura pop, música seleccionada con pinzas y, obvio, una violencia estilizada que baña a todos sus protagonistas en litros de sangre, el director se ha hecho un nombre como un artista de una visión única y particular.

La dominación de su estilo hace que Tarantino sea un genio a la hora de construir escenas memorables, incluso en películas que no están a la altura de su mejor trabajo. Celebrando su cumpleaños 54, el equipo de Sonar FM seleccionó los mejores momentos en la aclamada filmografía de un director único en su especie.

La Intro - Perros De La Calle

Probablemente no hay hombre en Hollywood que haga la cultura pop parte de sus diálogos de una forma más natural y vibrante que Tarantino. La icónica escena de su primera película ilustra esto de la mejor forma con un intercambio insólito e hilarante sobre el significado real de 'Like A Virgin' y la necesidad de dejar propina en los restaurantes.

El accidente en el auto - Pulp Fiction

Uno de los sellos más reconocibles del cine de Tarantino es el sentido del humor que encuentra en explosiones inesperadas de violencia extrema. Sus detractores lo acusan de obtener un placer desmedido de estos momentos, pero el director parece sugerir más que nada que son inevitables y aleatorios. Nada lo ilustra mejor que esta escena de Pulp Fiction, quizás la carcajada más grande que Tarantino haya logrado sacar de una situación tan macabra.

"Wanna fuck?" - Jackie Brown

Otra demostración de la facilidad de Tarantino para escribir intercambios llenos de humor e ingenio que siempre en donde las personas siempre parecen querer decir más que sus palabras. Un diálogo aparentemente casual entre los personajes de Robert De Niro y Bridget Fonda se convierte en algo divertido, sexy y patético al mismo tiempo. 

Crazy 88s - Kill Bill

Sus marcas registradas de diálogos urgentes y sangre a borbotones hacen que las capacidades de Tarantino como director de acción sean algo subvaloradas. Bueno, al menos lo eran antes de Kill Bill, el momento en donde el director introdujo su fanatismo nerd por las artes marciales en su cine, resultando en algunas de sus escenas más exhilarantes. Tiene mejores películas, pero pocos momentos de la filmografía del hombre se comparan a la fantástica y sangrienta batalla que actúa como pieza central de la cinta.

'The Jew Hunter' - Bastardos Sin Gloria

¿Es esta la mejor escena del siglo XXI? Hay argumentos de sobra para afirmarlo (aunque nosotros no nos la vamos a jugar aquí). En su primer rol hollywoodense, el alemán Christoph Waltz deja una impresión para la historia al ser introducido por Hans Landa, un sádico oficial nazi que se hace llamar 'El Cazador de Judíos' por su habilidad sobrehumana para encontrar y ejecutar al principal blanco del régimen de Hitler. En su primera escena, Landa tortura psicológicamente a un hombre escondiendo una familia de judíos con tanto gusto que inmediatamente se convierte en uno de los mejores monstruos en la historia del cine. Quizás el mayor triunfo de Tarantino y Waltz es que, pese a su irredimible maldad, Landa tiene tanto carisma que es imposible de odiar.

La locura de Calvin Candie - Django Sin Cadenas

Confesión: Creo que 'Django' es lo más cercano que Tarantino ha estado a convertirse en una parodia de sí mismo, en donde la sange y los chistes y la agitada dirección amenazan con comerse a la historia. Sin embargo, una de sus cualidades redentoras es la presencia desatada de Leonardo DiCaprio como Calvin Candie, un cruel dueño de esclavos que tiene a la esposa del protagonista como su propiedad. DiCaprio, que rara vez le toca hacer de villano, aprovecha al máximo la libertad que le da Tarantino para volverse lo más loco posible en pantalla, y su energía maníaca eleva escenas como esta de formas que la película carece en otros momentos.

El final - The Hateful Eight

Una ambiciosa (e imperfecta) obra casi teatral de 3 horas, The Hateful Eight no es la mejor película de Tarantino pero es quizás la más humana. Por supuesto que hay sangre a borbotones y humor negro por doquier, pero en sus últimos minutos la cinta alcanza una cierta epifanía sobre la tolerancia y las cosas a las que nos aferramos para hacer de nuestras vidas algo más soportable. Todo culmina con un conmovedor momento entre los 2 últimos sobrevivientes de la masacre que se ha vivido en los últimos 160 minutos. 

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