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Jueves 24 de noviembre de 2016

Especial - La subvalorada carrera solista de Freddie Mercury

Un repaso a la excéntrica faceta que el vocalista de Queen cultivó fuera de su banda principal.

Por Ignacio De La Maza

“De todos los artistas de rock más teatrales, Freddie fue más lejos que el resto… él llegó a los extremos”. Eso dijo alguna vez el gran David Bowie sobre Freddie Mercury, canalizando de manera sintética lo que hacía del fallecido frontman una figura tan magnética. Era la voz, la postura, el manejo del público, sus gestos y expresiones: Básicamente, su carácter inherentemente teatral. Sin embargo, quizás la expresión más ‘extrema’, por ponerlo en los mismos términos que el Duque Blanco, de esta teatralidad no fue dentro de los límites de Queen, sino en los trabajos que Mercury realizó en modo solista.

No significa que la carrera por separado del hombre nacido como Farrokh Bulsara merezca ser reapreciada de la misma forma que su legendario repertorio junto a Brian May y compañía. Sin embargo, hay algo realmente fascinante en esta faceta de su carrera, una especie de rienda suelta a su lado más excéntrico, uno que no estaba ausente precisamente de la obra junto a su banda principal (estamos hablando del sujeto que escribió Bohemian Rhapsody, después de todo), pero que parecía verse más controlado por la presencia de otras mentes creativas.

A diferencia de otros vocalistas jugando con sus carreras en solitario durante los años 80 (tus Mick Jagger, tus Paul McCartney, tus Phil Collins), Mercury parecía disfrutar ser indulgente con sus tendencias menos convencionales. Cuesta pensar en un hit pop más atípico a mediados de esa década que Living On My Own, con sus gritos histriónicos y cánticos de Alpes Suizos. De hecho, todo su álbum debut, el subvalorado Mr. Bad Guy (1985), es fantásticamente distintivo: Una especie de euro-disco sinfónico con el que Queen solo coqueteó durante álbumes como The Works o A Kind Of Magic, pero Mercury se entrega absolutamente a esta desquiciada combinación sonora. Canciones como Let’s Turn It On, I Was Born To Love You o el tema titular son por un lado risiblemente ochenteras y por otro lado inexplicablemente aventuradas, con arreglos complejos y Mercury exhibiendo su registro vocal más desatado.

Sin embargo, Mr. Bad Guy es hasta convencional si miramos a otros lados de la carrera solista de Mercury: Su colaboración de 1984 con Giorgio Moroder en Love Kills, parte  del nuevo soundtrack de la película Metropolis (el clásico de 1927 de Fritz Lang), es insólita y adictiva al mismo tiempo, mientras que su alterego Larry Lurex hizo a comienzos de los 70 un par de covers a los Beach Boys y Carole King suenan como una versión MÁS melodramática de una canción producida por Phil Spector.

Por supuesto, su obra más ridículamente desafiante es Barcelona, su segundo y último álbum solista y la conclusión lógica de sus tendencias más teatrales. El álbum fue grabado junto a la cantante de ópera española Montserrat Caballé, un experimento francamente bizarro que no funciona tanto como al cantante probablemente le habría gustado, pero que registra como uno de los álbumes más personales de su carrera al canalizar de manera tan directa el amor de Mercury por las artes escénicas, el drama, y, por supuesto, la ópera, una de sus grandes pasiones de vida.

Quizás más revelador sea su cover de The Great Pretender, una versión del clásico doo-whoop de The Platters que le significó otro hit a su nombre en 1987. Mercury decía que eligió hacer un cover del tema porque creía que el título encapsulaba perfectamente toda su carrera y sus sentimientos cuando estaba sobre el escenario. Por supuesto, hay algo de humor en esta afirmación: El mundo era el escenario de Freddie Mercury, y rara vez el tipo parecía ser más honesto o estar más cómodo en su piel que cuando se entregaba a sus impulsos teatrales. Su carrera solista no tendrá tantos puntos altos como la obra de Queen, pero probablemente sea la representación más extrema de esta faceta. Te extrañamos, Freddie. El mundo no ha sido el mismo escenario en estos 25 años.

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