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Jueves 14 de noviembre de 2019

The Raconteurs en Chile: Unidos por el rock, crónica de Alfredo Lewin

La banda de Jack White debutó en nuestro país en medio de la crisis social, y representó un merecido respiro para los fanáticos de las guitarras.

Por Alfredo Lewin
FOTOS: Carlos Muller
The Raconteurs llegó a Chile a solo meses de haber lanzado su tercer disco, 'Help Us Stranger'. Difícil creer que haya pasado una década entre álbumes, y a juzgar por su arrollador show en vivo y el fiato exhibido este miércoles por la noche en Teatro Coliseo, resulta sorprendente reparar en que este es un proyecto que ocurre una vez cada diez años. 
La portada de este álbum del cuarteto norteamericano, ideada por el baterista de la banda, colorea la carrera de Jack White de manera significativa; mientras que las de White Stripes estaban salpicadas de rojo, negro y blanco, Dead Weather inundado de amarillo y sus proyectos en solitario sombreados en varios tonos de azul, el nuevo álbum de Raconteurs y su respectiva iconografía despliega un verde neón brillante.
Dicen que este color invoca sentimientos de crecimiento y abundancia, de renovación y vida y con eso en mente, durante todo el concierto no pude evitar sentir que la puesta en escena era la que faltaba en el mundo de color complementario de Jack White... y el nuestro. Y así asumimos el envión sonoro y anímico, brazos en alto y saltando como si quisiéramos re cargarnos de energías por lo complejos que han sido estos días del estallido social en todo el país. Y de mucho gris negruzco, especialmente en el área aledaña a la zona cero del centro de Santiago en el que el teatro se encuentra localizado. 
Con una configuración de escenario inundada de verde, tonos cobrizos y blancos cegadores, la banda fue dirigida como de costumbre por el hijo pródigo del rock clásico de las últimas décadas, esta vez flanqueado por Brendan Benson en voz y guitarra, Jack Lawrence en el bajo y Patrick Keeler en la batería. Obvio que la adición de Dean Fertita, de Queens of the Stone Age, en teclados y guitarras solo añade más municiones para generar lo que solo podría ser tildado de un show bombástico.
Después de irrumpir a eso de las 21:15 con Bored and Razed, el repertorio del grupo se estructuró en base a una mezcla de canciones de su más protagónico y reciente disco entrelazado con el resto de la corta discografía de la banda, dos álbumes que casi no tienen desperdicios en todo caso, 'Consolers of the Lonely' y el más desplazado, en tanto a cantidad de temas que interpretan, 'Broken Boy Soldiers'. 
Jack White canta y toca con la impronta de un veterano de blues y su  visión de lo que un show de rock de viejo cuño se cimienta sobre la base de la fabulosa base rítmica que posee (Keeler y Lawrence son de otro planeta) y en la de su equipo de producción en vivo que a un volumen extremo, con un sonido que a veces pecaba de saturado y falto de balance, proyectaban en directo algo mucho más intenso que lo que sus discos logran transmitir. Ese era el compromiso de la banda para ensayar este regreso y cristalizar su primera visita a Chile, recordarnos del poder del rock y las guitarras.
La motivación de White de mezclarse musicalmente, en especial con Brendan Benson, no le impide ser el centro de atención, pero la transa le da más estructura y dinámica a su performance. Él, Brendan, rubio y esmirriado, el otro moreno y corpulento, el, vestido de blanco, el otro de negro. Y al tiempo que Brendan comparte créditos de voz, guitarra y composición de todos los temas de The Raconteurs conforma lo que sería la más interesante re-actualización posible del juego de la doble personalidad del Doctor Jekyll, que le permite a Jack White tornarse en un completo Mister Hyde. La voz de Benson proporcionó ese contraste pulido y necesario frente  al rugido febril de White, especialmente en canciones como 'Somedays (I Don't Feel Like Trying)', 'Now That You’re Gone', 'Shine The Light On Me' y 'Only Child', todas canciones del nuevo disco que brillaron dentro de su performance. 
Todos bien sabíamos que para el final estaban reservadas las más conocidas 'Salute your Solution' y 'Steady As She Goes' así que cuando se retiraron por primera vez del escenario, más que pedir el bis los asistentes preferimos entonar las arengas de rigor: “El Que No Salta es Paco” más las indiscutibles Seven Nation Army y El Pueblo Unido Jamás Será Vencido, que nunca me habían hecho tanto sentido coreadas al unísono.
Jack White pudo haber estado ligeramente contenido -no se le notó desaforado ni tampoco hizo referencia alguna al estado de cosas del país que lo vió volver, apenas si a su raigambre de rockero de Detroit-  pero tampoco digamos que estaba limitado de manera alguna. A menudo daba un paso atrás como para ceder el escenario a sus compañeros y permitirles brillar por su cuenta y así para el final de la jornada, quedó en evidencia que los Raconteurs no se diluyen en el carisma de White; la banda simplemente lo encauza para lograr recrear uno de los mejores shows de rock 'n' roll en vivo que gira por el mundo en la actualidad.
De seguro Jack y The Raconteurs no son más grandes que nuestros problemas actuales pero por un rato nos hicieron olvidarlos. ¿Qué más se podría pedir?
…where I live the game
To play is compromise solution
Well now, what can a poor boy do
Except to sing for a rock n' roll band?
 
The Rolling Stones- Street Fighting Man
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