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Miércoles 7 de julio de 2021

"Labró los inicios del rock progresivo y espacial": Las 5 canciones definitivas de Syd Barrett, según Hernán Rojas

syd barrett

A 15 años de la partida del legendario músico, nuestro conductor cuenta cuáles son sus canciones favoritas y la importancia de ellas.

Por Hernán Rojas

Como obertura al legado de Syd Barret en este aniversario número 15 de su partida -y al listado de las 5 canciones favoritas- lo primero que declaro es que sin este británico el rock sería una forma musical cuya evolución y vida hubiese sido mucho más limitada. Sin su influencia, el rock hubiera sido menos multidimensional en lo tímbrico y composicional, con influencias solo relacionadas con el blues y el country/folk, con una búsqueda y capacidad creativa mas formal, y algo mas plano en lo lírico.

Barret labró los inicios de lo que sería el legendario sonido del rock progresivo y espacial que, con mucha maestría, sus compañeros continuarían haciendo historia. Su presencia vocal, guitarrera y autoral full psicodélica se desmarcaba totalmente del camino que el rock británico había madurado a esa fecha.

Su fantasma y presencia que labró en “Pipers at The Gates of Dawn” volvería a penar en los trabajos futuros de Pink Floyd y de múltiples bandas que recibirían su influencia, partiendo por Radiohead, Tame Impala y Porcupine Tree.

Acá, mis canciones favoritas:

Arnold Layne - Pink Floyd

Con este extraño primer sencillo lleno de psicodelia temprana y sonido algo ingenuo, conocíamos a Barret en 1967, casi al mismo tiempo en que The Beatles lanzaban su maduro manifiesto a la psicodelia en “Sgt Peppers”.

Grabado prefirma con el sello multinacional EMI en los estudios Sound Techniques, Barret soltaba su creativo imaginario sonoro para contar la bizarra historia de un personaje cuyo extraño pasatiempo era robar ropa interior de mujeres de las líneas de lavado con las que se vestía.

Este corte me impactó de inmediato por su sonoridad, que anticipaba lo que producirían en las siguientes sesiones ya como artistas EMI en el prestigioso estudio Abbey Road.

Astronomy Domine – Pink Floyd

Acá, Syd Barrett y la banda se ajustan los trajes espaciales, tema que nos tenía a todos fascinados en los 60 -y no sólo en naves- para abrir “Pipers at The Gates of Dawn” desafiando la gravedad con total soltura.

Y no lo hacían solos, ya que Norman Smith, ingeniero de planta de Abbey Road, dejaba a The Beatles para convertirse en productor de esta banda que para él estaba en las antípodas de los de Liverpool, aportando todo el bagaje de trucos y lo aprendido en el uso del estudio de grabación. A la vez, los empujaba a sacar sonidos mas allá de lo tradicional de los instrumentos de la banda para alcanzar los sueños sónicos de Barret y compañía.

Y así nos embarcan en este viaje donde el rock ya no suena a nada conocido, con osciladores electrónicos, feedback y efectos, aportando a la banda sonora de lo que se bautizaría como space rock.

Gigolo Aunt - Syd Barrett

Muy Kinks este corte. Grabado y producido en tiempos en que Barrett ya había caído al triste y trágico viaje sin vuelta a la esquizofrenia, producido por David Gilmour para su segundo LP, con Rick Wright en los teclados también.

Lo interesante acá es lo que siempre me ha atraído del estilo de composición y producción de canciones inglesas en la tradición del teatro musical, pero en clave rock y con tonalidades que nos llevan a la nostalgia. Como decía, al estilo de los Kinks, The Jam, The Pretenders o Blur.

Lucifer Sam – Pink Floyd

Cautivado por ese riff de guitarra lleno de reverberación al estilo de los Shadows, salido de película de detectives de los 60, “Lucifer Sam” agarra vuelo con esta pieza que en la parte B muestra el lado mas obscuro, atonal y quizás cercano al proto hard rock metal.

Matilda Mother – Pink Floyd

Este corte es una joya menos conocida del álbum, donde Barrett le deja el privilegio de cantar los versos a Nick Mason, para sumarse en los coros, con líricas cercanas a Lewis Carroll y su gigante pedazo de literatura infantil Alicia en el País de las Maravillas, pero en todo obscuro.

Me cautivó de inmediato el protagonismo del sonido del órgano en la canción, que en ciertos momentos suena muy cerca de la sonoridad distorsionada que Jon Lord lograba años después con Deep Purple, y que sería fundamental en diferenciar a los Pink Floyd del resto de las bandas en el rock.

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