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Miércoles 25 de septiembre de 2019

RESEÑA | Weezer en Chile: Volviendo al garage

Rivers Cuomo y su tropa dieron un show de verdadera categoría, en donde su entusiasmo brilló por sobre todas las cosas.

Por Ignacio De La Maza

FOTOS: Ignacio Galvez

"Creo que yo sería bueno para ti/Y que tú serías buena para mí" brama Rivers Cuomo en 'El Scorcho'. En el contexto de 'Pinkerton', el segundo y profundamente oscuro álbum de Weezer, la línea suena como una amenaza. Después de todo, 'El Scorcho' es una de las tantas canciones de ese álbum en donde Cuomo da rienda suelta a una toxicidad desesperada frente al género femenino, demandando atención de las mujeres de su afecto como un endemoniado pese a que es acompañado de la música más lúdica y divertida de todo ese disco.

Menciono esto porque, siendo coreada por un Movistar Arena a medio llenar pero absolutamente devoto, esa misma línea sonó como una invitación y una declaración de principios. Después de todo, una cosa curiosa e inesperada ha pasado con Weezer en la última década: Ahora parecen sentirse cómodos en su propia piel, una postal insólita para una banda cuya carrera es definida por su eterna incomodidad. Sin embargo, termina siendo un cambio afortunado: Ver a Cuomo y compañía absolutamente extasiados de hacer lo que hacen se traduce en un concierto que es casi imposible que no haya dejado una sonrisa entre todos los que estuvimos presentes.

Weezer nunca ha sido una banda cool, pero por estos días usan esa característica como una medalla de honor: Cuomo saca la lengua y hace el signo de los cuernos mientras despacha solos épicos y riffs musculosos, como si viniese de una realidad paralela en donde Kiss influenció a Elvis Costello, mientras que el resto del grupo demuestra la química que los ha convertido en una especie de familia durante las buenas y las malas: Brian Bell sigue siendo el único miembro de Weezer que realmente parece una estrella de rock, aportando riffs y voces secundarias (o principal, en el caso del cover a 'Paranoid' de Black Sabbath) con confianza mientras Cuomo interactúa con el público. Por su parte, hay pocas bases rítmicas que se den el lujo de ser tan entusiastas y liberadas como la que conforman Patrick Wilson y Scott Shriner.

Los de Weezer probablemente saben que su carrera es algo irregular y el setlist juega a la segura: Una predominancia absoluta del 'Blue Album' de 1994, su debut y hasta ahora su mejor trabajo (con 'Pinkerton') haciendo la competencia, mientras que el resto del tiempo es ocupado en hits archiprobados y varios covers, la mayoría proveniente del poco inspirado (pero divertido) 'Teal Album' de este año. La única composición de esta década aparece en la forma de su tema más nuevo, 'The End Of The Game', una sólida pero olvidable canción que demuestra el fanatismo de la banda por Van Halen y que Cuomo presenta pidiendo disculpas, como si alejar la mente del público del arsenal de hits de su banda fuese un inconveniente necesario. 

Durante su hora y media de show, Weezer da la impresión de haber asumido una actitud de banda de garage que no solo les queda bien sino que tiene sentido: Cuomo y compañía ya le cantaban odas a la virtud de tocar con tus amigos y rendirle abierto tributo a tus influencias en la eterna 'In The Garage' (que, por supuesto, sonó en el Movistar), y el hecho de que integren de forma tan libre su propio repertorio con versiones a a-Ha, The Turtles, Nirvana y Toto (aguante 'Africa') solo ayuda a brindarle un sentido al espectáculo que recuerda a viejos compadres pasándolo bien. 

Por supuesto, pasaron 25 malditos años antes de que Chile pudiese ver a Weezer, y la gente se hizo notar en los coros de himnos como 'Perfect Situation', 'Buddy Holly' (que se repite con una divertida versión a capella cerca del final del concierto), 'Pork And Beans' y el cierre inevitable con 'Say It Ain't So'. El público aplaude a rabiar y Cuomo y el resto devuelven sonrisas y frases aprendidas en español. Todos estamos contentos. Weezer está contento. Quizás sí son buenos para nosotros y nosotros para ellos. Tras tantos altos y bajos, es bueno verlos así. 

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Tags: Weezer