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Lunes 5 de diciembre de 2016

Reseña: New Order y la fiesta interminable en el Caupolicán

La legendaria banda de Manchester dio su mejor presentación en Chile en un show marcado por la vigencia de su nuevo material.

Por Ignacio De La Maza

Conocen la historia ¿No? Un grupo de jóvenes tiene una experiencia transformadora tras ver a los Sex Pistols en 1976 y forman su propia banda. Pero su punk era distinto al de Johnny Rotten: Más espacioso, más lúgubre, más mecánico. La banda crece a pasos acelerados, pero su carrera se interrumpe de manera trágica: Su frontman se quita la vida poco antes de emprender una gira por Estados Unidos. El dolor y la incertidumbre hacen que sus compañeros de banda se sientan acabados, incluso cuando intentan continuar el legado de la banda con un cambio de nombre. Parece que están condenados al olvido, cuando un día, el guitarrista visita un club en Nueva York y descubre los encantos de la música electrónica. Regresa a sus compañeros con una idea: Sintetizar la melancolía y el lado más rítmico de su anterior banda con el artificio del dance y la vida nocturna. El resto, como dicen, es historia.

La transformación de Joy Division en New Order es una de las más impresionantes en los anaqueles de la música popular: La mutación un paso lógico y absolutamente brutal al mismo tiempo. Libres de las expectaciones de su anterior encarnación, New Order arrastró el rock directamente al mundo de los sintetizadores, encontrando en esta fusión una nueva forma de catarsis y una experiencia inclusiva para miles de personas. Casi 40 años después, la banda liderada por Bernard Sumner sigue viviendo bajo la idea de que la pista de baile debería ser una expresión democrática, un espacio de encuentro común en donde todos somos iguales y en donde podemos, al menos por un par de horas, desquitarnos de los pesares de la vida cotidiana. Más que en sus anteriores visitas a Chile, lo que el conjunto hizo ayer en el Teatro Caupolicán se sintió como una declaración de principios.

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Con 10 minutos de elegante retraso, la banda se subió al escenario del recinto de San Diego acompañados por un video introductorio antes de lanzarse de inmediato con Singularity, la misma canción que, durante su paso por Lollapalooza Chile 2013, tocaron por primera vez en su vida con el anuncio de que se encontraban trabajando en su primer álbum en 10 años. Ese disco fue Music Complete (2015), cuyo protagonismo en el setlist de anoche da cuentas de lo confiada que se siente la banda con su nuevo material, uno que los vio abrazar una vez más la electrónica tras varias entregas inclinadas por las guitarras.

Quizás de manera intencionada, la progresión de canciones se hizo cargo de las múltiples facetas de New Order, arrancando con los cortes más guitarreros y evolucionando lentamente a los beats que desatarían la euforia en el Caupolicán. Los primeros temas suenan algo tentativos: Ceremony, el primer single en la historia de la banda, nunca falla en emocionar, pero Academic es una de las canciones más olvidables de Music Complete y Crystal, su himno de regreso a comienzos de la década pasada, siempre tiene problemas para traducir en vivo la potencia de su riff en estudio. Algo cambia con Your Silent Face y sus apregiada línea de sintetizadores, que en 1983 conectó a New Order con el legado de pioneros como Kraftwerk. Desde ahí y hasta el encore, los británicos se dedicarían a montar una inesperada fiesta de domingo, con un público que parecía retroalimentarlos enérgicamente y que respondió como si fuera viernes en la noche a incluso las composiciones menos conocidas (Tutti Frutti y People On The High Line convirtieron al Caupolicán en una disco, pese a ser ambas composiciones nuevas).

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Por supuesto, New Order no sería nada sin los singles que definieron a una generación y que siguen resonando en la actualidad (la cantidad de jóvenes en el recinto era llamativa), y el setlist estuvo cargado de ellos: Bizarre Love Triangle, The Perfect Kiss, True Faith y ese imbatible combo de Blue Monday y Temptation te recordaron por qué la banda significó tanto en su época y lo sigue haciendo: Su fórmula de ritmos pegajosos, sintetizadores persistentes y la inimitable melancolía vocal de Sumner es una especie de ideal de la liberación y catarsis que debería existir en el corazón de la música bailable. La postal de 5.000 personas desatadas como si hoy no hubiese que trabajar fue casi conmovedora, por un momento estábamos en esa ‘fiesta interminable’ que retrataba la película 24 Hour Party People.

Con 5 años desde su (segundo) retorno, New Order parece por fin haberse afinado en el escenario. El sonido flaqueó en los primeros temas pero se corrigió hasta alcanzar el nivel cristalino que el detalle de su música amerita y Sumner, nunca el mejor de los vocalistas, encontró por momentos un vozarrón que no se le había escuchado durante esta reunión. Quizás lo más llamativo haya sido el desempeño del bajista Tom Chapman, el encargado de reemplazar al legendario Peter Hook luego de que éste se haya negado a reunirse con sus compañeros en el 2011. La presencia del nuevo integrante había sido olvidable durante sus dos anteriores visitas a Chile, pero ayer, en medio del brillantemente melodramático clímax de The Perfect Kiss lo hicieron ver como un par digno de Sumner, Gillian Gilbert y el gran Stephen Morris en la batería. Lo siento, Hooky.

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Como es costumbre, la última parte del show estuvo principalmente dedicada a revivir algunos clásicos de Joy Division (una coda con otra canción de Music Complete se sintió algo innecesaria). Es una forma apropiada, sentida y emocional para recordarle a la gente el largo viaje que estos sujetos han emprendido para estar aquí, desde la fúnebre marcha de canciones como Decades y Love Will Tear Us Apart hasta himnos festivos como Bizarre Love Triangle y el euro-disco de Plastic. La transformación sigue siendo brutal… Y sigue sintiéndose como el paso lógico de una banda que vio en la pista de baile posibilidades infinitas que predican hasta el día de hoy. La consigna de una de las pantallas durante uno de estos últimos temas decía ‘Forever Joy Division’, un conmovedor recuerdo de no olvidar de dónde vienes. Sin embargo, la sombra de ese legado ya la escaparon hace mucho tiempo, y su mejor show en Chile demostró que siguen teniendo algo que decir. Forever New Order.

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Tags: New Order