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Lunes 17 de febrero de 2020

RESEÑA | La Polla Records en Chile: Ni descanso ni paz

Por José Pedro Rossel

Fotos por Gary Go

“Gol en el campo, paz en la tierra”, canta Evaristo mientras trata de hacer frente a las decenas de personas que se suben al escenario del Estadio Bicentenario en La Florida. El líder de La Polla Records intenta mantenerse estoico y hace todos sus esfuerzos para no soltar el micrófono y seguir cantando, pero con cada segundo que pasa aquello parece imposible. Son muchos los asistentes que se acercan a abrazarlo, a veces tan efusivamente que llegan a zamarrearlo. “No me toques el culo”, le dice algo molesto a un fanático que agarra con fuerzas su trasero.

La poca seguridad que hay está totalmente desbordada y ya son más de treinta las personas que se encuentran sobre escena. Uno de ellos toma un extintor y rápidamente una densa cortina de humo blanco se extiende por el recinto, haciendo que se vea difícil divisar bien qué es lo que está sucediendo. El tema deja de sonar abruptamente y el quinteto formado en el País Vasco, que se presentaba en Chile en el marco de una reunión que tardó 16 años en concretarse, desaparece en medio de una masa de gente que tiene el control absoluto del escenario. La voz de Evaristo es reemplazada por una serie de gritos por parte del público que se encuentra en la tarima.

Parece insostenible la realización del show, lo que se reafirma segundos después cuando desde el público comienzan a arrojar proyectiles contra las personas que se encuentran arriba del escenario. Arriba hay un descontrol total. Es mucha la gente que se sube, algunos a saltar, a sacarse selfies y a gritar. En el fondo, son ellos los que quieren tener el protagonismo de un concierto que a esas alturas difícilmente se vaya a reanudar. También están quienes quieren funar el show deliberadamente y se suben para para evitar éste prosiga. Finalmente, hay otro grupo arriba que intenta que los demás se bajen. Una que otra pelea se ve sobre el escenario, mientras desde abajo siguen lanzando proyectiles.

En medio del caos distintas personas toman el micrófono. Algunos llaman a la calma y piden que por favor que el grupo regrese a escena. Segundos después surge una voz disonante que afirma que La Polla Records, en los casi 30 minutos que lleva en escena, no ha hecho ni una sola mención a la situación política que está viviendo Chile, que Evaristo es un “amarillo” y que por eso está bien merecida la interrupción del show. 

Antes de la abrupta interrupción lo que se estaba viviendo en el Bicentenario estaba llamado a ser una fiesta. A las 18.00 en punto los argentinos Flema tenía a una buena parte del público coreando los himnos escritos por el fallecido Ricky Espinoza. Luego, fue el turno Los Peores de Chile quienes con clásicos como “Síndrome Camboya” o “Chicholina” lograron apaciguar los ánimos de un sector del público que en algún momento mostró cierta hostilidad hacia la banda comandada por Pogo.

En las puertas de acceso no se estaban pidiendo los tickets para poder ingresar. Las puertas estaban totalmente liberadas para quien quisiera entrar lo hiciera. Me imagino que la producción tomó esa decisión para evitar avalanchas que pudieran provocar un incidente mayor. 

A las 19.45 La Polla Records pisaba nuevamente un escenario chileno tras veinte años de ausencia, mientras las pantallas instaladas a ambos costados del escenario proyectaban una cruz ardiendo. “Salve, Regina. Mater Misericordia. Mater Misericordia”, decía Evaristo, comenzando así un show que tenía todos los elementos dispuestos para ser una fiesta. Todo el público coreaba cada uno de los himnos de La Polla, como ‘Lucky man for you’, ‘Nuestra alegre juventud’ o ‘Chica Yeye’. 

A esas alturas algunos asistentes ya se habían subido al escenario para intentar cantar con Evaristo. El líder español en un momento le cedió el micrófono a uno de ellos, quien sólo atinó a gritar incesantemente “Marichiweu, marichiweu”.  “Para que esto pueda seguir bien una vez que se suban tienen que bajarse o si no será difícil continuar”, decía Evaristo, quien poco a poco comenzaba a expresar señales de molestia previendo que en cualquier momento el concierto se le podía escapar de las manos, lo que terminó sucediendo con ‘Gol el Campo’. 

Había transcurrido sólo treinta minutos de las cerca de dos horas que La Polla Records tenía presupuestado tocar y el show culminó abruptamente por lo ya relatado más arriba. Tras el incidente, algunas voces del público comenzaron a corear con fuerza el nombre de Evaristo y a cantar ‘Ellos dicen mierda’, pensando que así podían convencerlo para que regresara a escena. Otros continuaban reclamando en contra de la gente que aún se encontraba sobre el escenario. “Puro ego, quieren puro figurar”, decía una mujer a sus acompañantes.

A otro lado unos cabros que debían rondar los 20 años culpaban al líder de La Polla de lo acontecido por no querer seguir en el escenario. “A Evaristo le falta rock, le falta calle”, afirmaban, como si los más de 40 años de trayectoria que lleva el líder de La Polla Records y todo el aporte que ha hecho a través de sus distintos proyectos musicales o de sus libros, fueran insuficientes para tener rock o calle.

“Se jodió. Nos hacía muchísima ilusión, pero la cosa se desmadró durante el concierto. Lo intentamos todo pero finalmente no pudo ser. La organización decidió por razones de seguridad del público asistente y de la banda, terminar el concierto. Una puta pena”, escribiría posteriormente el grupo a través de sus redes sociales. Mientras que la productora, a través de u comunicado diría que “la banda en todo momento y pese a que los asistentes estaban sobre el escenario, intentaron continuar con el show pero fue imposible”. Afuera del Bicentenario La Florida una barricada iluminaba la noche, mientras a lo lejos se divisaba a la fuerza policial acercándose al estadio para, a punta de lacrimógenas y guanaco, reprimir a los asistentes que todavía quedaban por el sector. 

Mañana se cumplen cuatro meses desde que el alza de los pasajes del metros fue la gota que provocó un levantamiento popular contra las injusticias que este modelo levantado por la dictadura se ha encargado de exacerbar; cuatro meses desde que el gobierno ha intentado frenar el descontento con represión y terror y leyes que buscan criminalizar la protesta social; cuatro meses desde que la ciudadanía está en las calles queriendo ser protagonistas de la construcción de un Chile más justo, más inclusivo y solidario.

“Un gobierno no es más que un perro obediente, la justicia un depredador que tritura al disidente, se acabaron las viejas clases sociales, porque el Dios neo liberal ya no necesita a nadie”, cantaba hace algunas horas Evaristo, palabras que, como buena parte de las letras que ha escrito, adquieren más sentido que nunca. Sin duda que el contexto actual algo incidió en lo acontecido ayer, pero episodios como éste se han repetido a lo largo de los años en distintos eventos de bandas de punk, por lo que también hay otros factores que influyeron en que la presentación de La Polla Records en Chile no alcanzara a llegar siquiera a la mitad y cuyas responsabilidades se distribuyen desde la producción de la organización del concierto hasta de cierto sector del público que, por diversos motivos, decidió subirse al escenario e interrumpir al grupo oriundo de Salvatierra.

“Nunca más tendremos ni paz ni descanso”, dice el coro de la única canción nueva que ha escrito La Polla desde que anunciaron su regreso a los escenarios, frase que a estas alturas parece haber sido escrita para retratar lo acontecido ayer. “Nunca más tendremos ni paz ni descanso. Nunca más tendremos descanso ni paz”.

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