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Martes 23 de abril de 2019

RESEÑA | 'Avengers: Endgame' es una carta de amor a los fans y el final perfecto para 11 años de películas de Marvel

Con una de sus cintas más grandilocuentes e íntimas a la vez, Marvel cierra la saga que inició con 'Iron Man' en el 2008.

Por Ignacio De La Maza

(Esta reseña no cuenta ningún detalle no antes revelado por la campaña promocional o las entrevistas  previas con los actores, productores y directores de la película. De cualquier manera, si no quieren saber NADA de 'Avengers: Endgame' todavía, quizás es mejor esperar hasta el estreno)

Mirando hacia atrás, es un pequeño milagro que el experimento de Marvel haya funcionado en un primer lugar. Despojados de los derechos sobre algunos de sus personajes más exitosos de los cómics, como ‘Spider-Man’ y los ‘X-Men’, el estudio se vio a mediados de la década del 2000 obligado a levantar su idea de ‘universo cinematográfico’ haciendo uso de propiedades que no precisamente gritaban ‘éxito imparable’ (todo el cariño del mundo a Iron Man, pero antes de que Robert Downey Jr lo convirtiera en un ícono pop, el personaje era más para entendidos de las historietas que la figura estelar de una franquicia de billones de dólares).

Sin embargo, 11 años después de que ‘Iron Man’ llegara a la gran pantalla y un parchado Samuel L. Jackson hiciera un cameo como Nick Fury en la ya típica ‘escena post-créditos’, es casi imposible concebir el cine moderno sin Marvel Studios. El llamado ‘universo cinematográfico’ es ahora tanto un modelo narrativo como de negocios, a tal punto que hasta ‘Star Wars’ (quizás el precedente más claro de ‘Avengers’ a la hora de transformar marca en cultura pop) intentó imitarlo. Sin embargo, la alianza Marvel/Disney ha perseverado (y triunfado) en donde muchos otros (¡Hola Warner/DC!) se han caído, y eso va más allá de sus personajes y la forma en la que sus películas se conectan. No, la razón por la que el experimento de Marvel funcionó es porque tienen a cineastas que saben contar historias, y ‘Avengers: Endgame’ es el ejemplo más ambicioso de ello.

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Considerando que debía atar los cabos de 22 películas previas y ofrecer una ‘conclusión’ (concepto temido para cualquier franquicia cuyo principal objetivo es hacer toneladas de dinero), ‘Avengers: Endgame’ podría haber sido un desastre, un ejercicio en indulgencia que ofreciera explosiones y un desfile de superhéroes a cambio de coherencia o emoción. A cambio, ‘Endgame’ es un espectáculo épico y conmovedor, que se aprovecha al máximo del amor del público hacia sus personajes para contar una historia sobre arrepentimiento y segundas oportunidades que además actúa como un final idóneo para lo que hasta ahora conocíamos como los Vengadores, de paso despidiendo esta fase con bombos, platillos y un par de lágrimas.

La campaña promocional ha sido cuidadosa con revelar demasiado de la cinta, algo que por respeto tampoco haré aquí, pero no es ningún spoiler decir que ‘Endgame’ retoma poco después del final impactante de ‘Avengers: Infinity War’, con los héroes de Marvel devastados tras haber fracasado en su misión de detener a Thanos, el villano que eliminó a la mitad de la vida en el universo (incluyendo a varias caras conocidas) al final de esa película. Sí, obviamente el plan es revertir esta situación, pero la forma en la que la narrativa se mueve esconde varias sorpresas.

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Quizás el mayor éxito de ‘Endgame’ sea el tomarse el tiempo para mostrarnos a todos esos personajes, íconos de resiliencia y nobleza, sufriendo el sentimiento devastador de la pérdida absoluta: Por primera vez, los Avengers son un fracaso. Una de las críticas más frecuentes a las películas de Marvel es que la mayoría sigue una estructura un tanto similar y que al final los buenos siempre ganan (¡Hola ‘Avengers: Age Of Ultron’!), por lo que el primer acto de ‘Endgame’ se siente particularmente honesto: Personajes como Iron Man (Robert Downey Jr), Thor (Chris Hemsworth), el Capitán América (Chris Evans) y Black Widow (Scarlett Johansson) rara vez han tenido la oportunidad de mostrarse en sus películas como figuras perdidas, deprimidas y derrotadas. La humanidad de sus roles siempre ha estado ahí, pero ‘Endgame’ confronta a sus protagonistas con un dolor real y palpable que había estado generalmente ajeno de sus otras aventuras.

Por supuesto, esta es una película de Marvel, por lo que ‘Endgame’ no es una procesión fúnebre durante toda su duración: Como siempre, su humor es grueso y contagioso, sus escenas de acción son grandilocuentes y espectaculares, y el sentido de camaradería entre los personajes te recuerda cómo te lograron enamorar en un primer lugar. Los hermanos Russo, de vuelta en la dirección tras ‘Infinity War’, ‘Captain America: Civil War’ y la brillante ‘Captain America: The Winter Soldier’, parecen conocer su historia mejor que nadie, y se preocupan de que ‘Endgame’ no traicione el espíritu que convirtió a esta franquicia en un monolito cinematográfico.

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Todo eso está genial, pero lo que separa a ‘Endgame’ de otras megaproducciones es su sensación inequívoca de finalidad… No es que las películas de ‘Avengers’ se vayan a acabar (no seamos ridículos, si ya hay una ‘Spider-Man’ anunciada para el próximo mes), pero sí se siente como una conclusión pensada y definitiva para la trama que estas películas venían contando desde ‘Iron Man’. Por eso hay varios momentos de la cinta que son inequívocamente una carta de amor a los fans, un agradecimiento y reconocimiento a la comunión que esta clase de películas genera entre millones de seguidores alrededor del mundo, además de un acto de bravura que demuestra que las infinitas conexiones que Marvel construyó en estas 23 producciones no fueron mero accidente, sino que una telaraña tejida cuidadosamente por narradores expertos y un reparto excepcional.

Obvio, no todo es perfecto: Las faltas de ‘Endgame’ son similares a las de ‘Infinity War’ (demasiados personajes como para dejar que todos respiren, una duración ridículamente extensa, momentos que solo registran si estás totalmente familiarizado con las películas que vinieron antes), pero el resultado final garantiza dejarte con una sonrisa: Cine de superhéroes con sentimiento y sentido del espectáculo, apropiadamente grandilocuente y épico, y a su vez humano e íntimo. La franquicia no siempre funcionó de la mejor forma (‘Iron Man 2’, las 2 primeras ‘Thor’ y ‘El Increíble Hulk’ siguen siendo claros ejemplos de Marvel dominado por sus peores impulsos), pero sus logros no dejan de ser alucinantes. Para aquellos que hemos visto como el universo de ‘Avengers’ transforma toda la cultura pop a su alrededor, es difícil concebir un desenlace más adecuado. Misión cumplida.

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