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Miércoles 9 de mayo de 2018

Ozzy Osbourne en Chile: Bajar el telón con clase

Ante un Movistar Arena repleto, el legendario vocalista reafirmó su relevancia en la historia del rock con una despedida basada en sus grandes éxitos.

Por Francisco Reinoso

FOTOS: Ross Halfin

Sharon Osbourne debe ser una de las estrategas más certeras en el mundo de rock y esta (aparente) despedida de Ozzy en Santiago fue otra efectiva señal de un guión demasiado bien planteado. Hay muchas postales para entenderlo. Puede ser Zakk Wylde dándolo todo y robándose la película, por unos minutos, a través de sus solos de guitarra durante el medley iniciado con los acordes de ‘Miracle Man’; está la clase rockera que Adam Wakeman lleva en la sangre y hace de ‘Mr. Crowley’ un oscuro ritual en directo y, obviamente, no podemos obviar la intratable base rítmica con Rob “Blasko” Nicholson (bajo) y Tommy Clufetos (batería). Todos al servicio del Príncipe De Las Tinieblas y esta vibrante ceremonia sin errores forzados.

Osbourne y su círculo de contención saben armar shows de peso, dosificar los momentos más memorables y complacer a su público. Da lo mismo el uso y abuso de frases repetidas hasta el cansancio en cada parada. Todo se disuelve al recibir gemas directas al corazón del fan a ultranza del rock pesado, como lo es ‘Bark At The Moon’. ‘I Don´t Know’ y guiños algo más rebuscados de su catálogo solista (‘Road to nowhere’) golpean la memoria de 16 mil personas convencidas en el valor de una cita con aires de final. 

El símbolo de Birmingham aplaude, le sonríe a sus socios de años y disfruta, a su manera, la energía de los fans, en su mayoría agradecidos por esos rescates sabbathicos como  ‘Fairies Wear Boots’, uno de los 3 homenajes al disco “Paranoid”  dispuestos en este tramo sudamericano. Aparecen también ‘Suicide Solution’ y ‘Mama I´m Coming Home’, dos temas coincidentes a la hora de poner sobre la mesa los excesos del pasado, que brindan una carga emotiva al encuentro, pero Ozzy ni se inmuta a estas alturas y sigue disfrutando el momento.

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Para el cierre, aparte de la clásica power ballard dedicada a Sharon Osbourne (la mencionada 'Mama I'm Coming Home', llegan ‘Crazy Train’ y el himno de todos los tiempos ‘Paranoid’, otra vez con un Zakk Wylde activo a más no poder, bajando el telón de esta nueva misa con Ozzy. Fuera del juego de palabras que implica 'No More Tours', próximo al primer tour de despedida efectuado en 1992, este inminente retiro llega en el momento justo. Al tanto de una agenda copada hasta el 2020, pase lo que pase, pocos podrían criticar el ímpetu de este histórico arquitecto del metal y su compañera de toda una vida: cerrar con bombos y platillos una de las historias más apasionantes en la música popular. Gracias por tu energía, Madman.

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