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Viernes 6 de septiembre de 2019

Ni un reparto estelar es capaz de salvar a 'It: Capítulo 2' de ser peor que su antecesora

Bill Hader brilla dentro del reparto, pero el retorno de Pennywise es considerablemente menos efectivo en esta secuela.

Por Ignacio De La Maza

De cierta manera, era inevitable que 'It: Capítulo 2' no alcanzara los puntos altos de su antecesora. Después de todo, quienes hemos leído la extensa novela de Stephen King en la que se basan estas películas sabemos que su sección adulta carece de la eficiencia brutal que hace del lado infantil de la historia algo tan perturbador. Sin embargo, no deja de ser decepcionante que el 'Capítulo 2' esté a años luz de la 'It' (2017), ignorando elementos básicos como atmósfera y desarrollo de personajes en favor de humor fuera de tono y sustos predecibles.

Quizás ya saben cómo va la cosa: Han pasado 27 años desde los eventos de 'It', y ahora los niños que conformaron el 'Club de los Perdedores' para derrotar al monstruoso It en su juventud ahora son adultos que deben volver a su natal pueblo de Derry, Maine, cuando son advertidos que cierto payaso asesino está una vez más masacrando a víctimas en la zona. Ninguno de ellos recuerda completamente los traumáticos eventos de su infancia, pero una vez en Derry la horrible realidad de lo que tienen que confrontar les vuelve de forma gradual.

'It: Capítulo 2' brilla en su reparto: Cada versión adulta del 'Club De Los Perdedores' está perfectamente afinada, con Bill Hader robándose la película haciendo del crecido Richie Tozier (Finn Wolfhard de 'Stranger Things' en la primera) como un comediante sardónico que esconde de todos modos un devastador secreto. Jessica Chastain es fantástica como siempre, y el eterno secundario James Ransone ('Sinister') por fin tiene la posibilidad de brillar como el neurótico Eddie Kaspbrak. 

Tristemente, 'It: Capítulo 2' se cae a la hora de armar una narrativa satisfactoria para estos personajes. Mucho más que en la primera parte, la secuela parece estar armada en base a un pegoteo de escenas, muchas de las cuales siguen la misma y predecible estructura (adulto confronta un recuerdo del pasado, adulto es asustado por It, repetir hasta el infinito). Los frecuentes intentos de humor también terminan jugando en contra, desactivando momentos de tensión en favor de risas fáciles y fuera de tono.

'It', al igual que las mejores historias de Stephen King, siempre ha sido al final una reflexión sobre el carácter perdurable de la maldad, y cómo el trauma infantil es capaz de definir, moldear y destruir vidas incluso en la adultez. Lamentablemente, 'It: Capítulo 2' parece entender esto solo en teoría, haciendo referencia constante a 'enfrentar el pasado' y a tus temores, pero jamás explora estas ideas interesantes más allá de reconocer que existen. De esta manera, momentos que debiesen ser emotivos o devastadores se registran simplemente como un lento paso más para avanzar la trama en una película que dura casi 3 horas.

Finalmente, y tratándose de una película de terror, quizás el mayor crimen de 'It: Capítulo 2' es que no da miedo. El director Andy Muschietti, que se mostró tan efectivo a la hora de armar suspenso en la película anterior, parece estar en piloto automático ahora, repitiendo sustos similares de forma constante y en situaciones poco imaginativas. Excepto por una secuencia inicial que aprovecha el concepto establecido en la primera parte de que Derry es un lugar inherentemente cruel y maligno, con o sin payaso diabólico, no hay ninguna escena que realmente te haga sentir vulnerable, como lo hacen las mejores películas de terror.

Cuando se llega a un clímax más propio de una película de alto presupuesto como 'Avengers' que una de horror psicológico, queda claro que 'IT: Capítulo 2' tiene buenas intenciones, pero al igual que sus preocupaciones superficiales sobre la adultez y el trauma, apenas logra dejar una impresión. 


 

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