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Viernes 8 de mayo de 2020

NEO | Kvelertak se forja un lugar en el heavy de la nueva década de los ’20s con ‘Splid’, su nuevo disco

"Algo huele bien en Escandinavia en estos días", señala Alfredo Lewin en una nueva columna de NEO.

Por Alfredo Lewin

Kvelertak es una banda muy inusual, su ADN vikingo los compromete a cantar en su idioma nativo, por eso el tema de la insalvable barrera idiomática los emparentaría en algo como lo que hace tan atractivo a Rammstein o Sigur Ros, bandas que te gustan por su dinámica vocal y su destreza instrumental y no porque entiendas los que dicen precisamente. Solo para complementar, les pasamos el dato que estos noruegos SI hablan de leyendas nórdicas (como podrían no hacerlo), pero también articulan una marcada postura antifascista y una crítica a las fuerzas dañinas del capitalismo. No obstante, esto pueda hacerlos aún más interesantes, la traducción de su lírica no es lo clave de su propuesta.

Como botón de muestra, "Crack of Doom", el primer tema que destacamos en Sonar Neo FM, es el sonido de todos aquellos ritmos de medio tiempo que hacen del rock algo tan atractivo. Si ya con esto picamos tu curiosidad, escucha algo más de ‘Splid’, cuarto LP de este sexteto noruego. A la altura del ya mencionado track, el segundo en el playlist, encontrarás una de las canciones más emocionantes de esta última temporada. Y la primera del sexteto cantada en inglés, tal vez motivada por el hecho de que Troy Sanders de Mastodon hace de invitado.

"Crack of Doom" intuye a una banda que alcanza las alturas a las que parecían destinados desde que irrumpieron en la escena escandinava en 2010. La escucha del resto del disco te expone a material suficientemente explosivo como para convencer incluso al oyente casual de que estamos frente a un grupo que se está forjando un lugar en el heavy de la nueva década de los ’20s.

Desde canalizar a Queens Of The Stone Age a salvaje velocidad, con una dosis del groove, quiebres melódicos y modulaciones vocales en un tema como “Necrosoft”; a atreverse con una de esas épicas del thrash de la vieja escuela en “Fanden Ta Dette Hull!”, o hasta con el punk de “Discord” (en el que participa Nate Newton de Converge) y en otra desbocada llamada “Uglas Hegemoni” también, ‘Splid’ es un viaje muy vertiginoso. Tan vertiginoso como implacable. 

El sencillo principal, Bråtebrann, la quinta canción, condensa gran parte del atractivo de alto octanaje de Splid. Son siete minutos de una ráfaga de riffs muy bien terminados que se arremolinan alrededor del rugido/vozarrón de Nikolaisen y que remata en un coro que brilla con una sensación de pompa y circunstancia muy europea.

Y un par de canciones después, “Fanden ta Dette Hull!” que hemos programado en Neo de Sonar FM, ofrece lo que bien podría ser la declaración de principios de la banda en medio de esta colección de 11 canciones: Obra maestra de casi ocho minutos que revela la confianza con la que están operando los Kvelertak, generosamente empapados con guitarras en tandem y con una sección de speed-metal hacia un final quebrantahuesos. Estamos frente a sonido es difícil de conjugar en palabras, ya que prácticamente nadie más lo está haciendo. Kvelertak no solo ha descubierto cómo hacer de este caos un nuevo orden metálico, sino que el poder seguir haciéndolo después de perder a su vocalista original.

Los fanáticos del rock y el metal están acostumbrados a los cambios de vocalistas, por muy traumáticos que sean, les guste o no. Los casos de Black Sabbath, Turbonegro, Van Halen, AC/DC, Alice in Chains, Misfits están ahí como prueba indiscutible y ahora Kvelertak se agrega a la lista. ‘Splid’ es el primer álbum de los brujos noruegos en que Ivar Nikolaisen se hace cargo de la nave en reemplazo del fundador Erlend Hjelvik. Y aunque han tenido un aterrizaje complejo lo han hecho con bastante estilo.

Lo crucial es este intento de transición era no tratar de cambiar tanto y aquí, Nikolaisen se abre paso a gritos en la mezcla patentada por Kvelertak de riffs de thrash, líneas heavy y melódicas y ganchos potentes, estos como descolgados de una dimensión alternativa en la que los black metaleros gustan del power-pop. Después de lo engañosa de la auto-producción que habían intentado el 2016 en el disco ‘Nattesferd’, Kvelertak volvió a trabajar con el guitarrista de Converge Kurt Ballou en su GodCity Studios en Salem, Massachusetts EEUU, lugar donde habían grabado sus primeros dos álbumes. Quizá ahí está la clave, en la captura de algo elemental en su sonido. Para aquellos que esperaban -o temían tal vez- una reinvención que coincidiera con el cambio de integrantes esto resultará una sorpresa. El grupo sigue su línea de mezclar obstinado hard heavy rock clásico con pinceladas de punk desaforado y destellos de Black Metal.

Esto es, en corto lo que se escucha en 'Splid': un disco enorme y generoso musicalmente, recién publicado hace cosa de meses en este atribulado 2020 y también el primero de la carrera de los noruegos en contar con el respaldo de la reputada Rise Records , emprendimiento del británico Lee Dorrian, para su distribución.

Algo huele bien en Escandinavia en estos días y no nos sorprende.. Solo escucha "Bratebrann" y convéncete!

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