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Domingo 31 de marzo de 2019

Lollapalooza Chile 2019 | Foals: Baile para a quien le interese

Si bien el público fiel a la banda era reducido, Yannis Philippakis y los suyos volvieron a despachar una presentación sólida y rítmica en el Parque O’Higgins.

La primera vez de Foals en Chile es recordada con un dejo de vergüenza. Teloneando a Red Hot Chili Peppers, la banda fue pifiada hasta el cansancio por el impaciente público de los californianos, fans cuya indiferencia a la música de Foals era abiertamente hostil. Hoy, en su regreso a Lollapalooza Chile, el conjunto británico cuenta con una relación establecida con el público chileno, que en dos visitas posteriores al incidente de RHCP logró establecer un vínculo que logró dejar atrás el impasse. Hoy la reacción de los presentes a la música de Foals no fue indiferentemente hostil... Pero sí algo indiferente. 

No es que sea culpa de la banda ni mucho menos: La música de Yannis Philippakis y compañía sigue siendo un género en sí misma, un rock que mezcla la disciplina del lado más matemático de la música de guitarras con la soltura rítmica de un combinado tropical. La mezcla de sonido ayudó a materializar cada intrínseco detalle de lo que tocaban, mientras que temas como My Number’ y ‘Spanish Sahara’ han crecido en el tiempo para convertirse en pequeños himnos. 

Sin embargo, los fanáticos más acérrimos evidentemente se concentraban en las primeras filas, con el resto del público siendo integrado por lo que parecían ser curiosos transeúntes que buscaban algo que hacer antes de los shows de Rosalía o The 1975. 

Cosa de cada uno, pero al menos eso no impidió que Philippakis y el resto de la banda hicieran las proezas tan acrobáticas como pegajosas que hicieron de sus 3 primeros discos unas joyas del rock de la última década (sus 2 más recientes álbumes, incluyendo el recién lanzadoEverything Not Saved Will Be Lost – Part 1’, tienen sus encantos pese a ser más débiles). Incluso algunos entusiastas decidieron armar un mosh en las primeras filas, prueba de que Foals sí tiene una fanaticada vuelta loca por ellos.  

Un show sólido y lleno de momentos notables (esas guitarras nu metal en ‘Inhaler’ probablemente se escucharon hasta la cordillera) que viene a confirmar la calidad del grupo, aunque no así su masividad.  

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