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Sábado 30 de marzo de 2019

Lollapalooza 2019 | Kendrick Lamar: Vamos a estar bien

El rapero, uno de los músicos más aclamados de su generación, demostró su jerarquía en su debut en Chile.

Por Ignacio De La Maza

El hype puede ser un arma de doble filo. Pasas suficiente tiempo siendo catalogado por todo el mundo como el artista más importante de su generación, y rápidamente empezarán a surgir dudas sobre si eres realmente merecedor de un título tan hiperbólico. Bueno, Kendrick Lamar zanjó el asunto en Lollapalooza Chile 2019: Sí, probablemente estamos ante el artista más importante de su generación. Al menos uno de los más elocuentes, poderosos, apasionados, urgentes y necesarios para estos tiempos. Y lo mejor es que el hombre lo sabe. 

Optando por utilizar una banda de músicos perfectamente sincronizados en vez de las clásicas bases pregrabadas, la música del rapero ganador del Pullitzer sonó musculosa e hipnótica, con esos tintes a free jazz, industrial,  ambient, funk y poesía hablada que lo han convertido en el artista más aclamado del hip hop moderno. Lamar no se conforma con despachar las canciones, sino que monta un espectáculo que bordea el arte performático, entrando a escena con una máscara cubriendo su rostro, y desplegando pirotecnia, interludios visuales y momentos en donde es envuelto por las luces y humo que cubren el escenario. 

Todo esto está bien, pero en donde realmente brilla Lamar es en su capacidad de navegar a través de los beats con un virtuosismo que no tiene comparación. El rapero deja que su voz sea un instrumento más, una lírica rítmica que funciona como ametralladora y se mete en cada espacio vacío que la música le permite.  

Pese a su popularidad, las canciones de Lamar son densas y llenas de ideas, no necesariamente algo que se presta para un gran cierre festivalero. Sin embargo, el público demostró ser uno de los más eufóricos de la jornada, saltando ante cada instancia e incluso completando las oraciones en pleno rapeo cuando Lamar lo instaba. Quizás la postal más impactante de este festival sea ver a 40.000 personas cantando todas y cada una de las barras de ‘Humble’, con Lamar bajando el beat para dejar que la gente entonara su compleja prosa. 

Hay pocos artistas actuales que generen más conversación que Kendrick Lamar, un hombre que sabe desmenuzar la realidad de ser minoría en un mundo hostil y además lo convierte en himnos que pueden remecer la pista de baile. El coro de uno de sus temas más emblemáticos simplemente declara ‘vamos a estar bien’, y después de haberlo visto en vivo y en directo, es difícil no creerle. 

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