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Martes 16 de agosto de 2016

El vergonzoso botellazo que quiso arruinar el show de John Lydon

‘Respeto para el artista’ es una frase cliché, pero parece que algunos todavía no lo internalizan.

Por Ignacio De La Maza

Estábamos ad portas del cierre redondo para una de las mejores presentaciones que hayan pasado por Santiago este año. A casi 2 horas del inicio del show, Public Image Ltd. volvía al escenario para concluir un show intenso e impecable. John Lydon, conocido en sus años punk como Johnny Rotten y que ahora es un hombre de 60 años, vistiendo chaleco y corbata, le dedica una calurosa sonrisa al público, quizás genuinamente conmovido por encontrarse con una masa de seguidores tan devota a 20 años de su visita a nuestro país junto a los Sex Pistols.  Sin embargo, la sonrisa es rápidamente reemplazada por una expresión de shock y perplejidad: Lydon acaba de ser golpeado por un objeto contundente desde el público (reportes indican que fue una botella, yo vi un vaso de vidrio, pero todo pasó muy rápido como para asegurarlo al 100%), provocándole un profundo corte en la frente, desde el cual emana sangre por todo su rostro.

“Esto es”, comentamos algunos de los asistentes: “Hasta aquí llega”. Con el resto de PiL en posición de alerta y un asistente de la banda ayudando a Lydon a limpiarse la sangre que no para, varios supusimos que lo que era hasta entonces un show histórico se convertiría en una mancha lamentable en nuestra historia de conciertos, detenido por un acto francamente vergonzoso. Otra vez, un imbécil que confunde rock con violencia gratuita, le iba a costar el buen rato a los que estábamos vibrando con la música.

Eres un puto cobarde” fue lo primero que dijo el vocalista tras recomponerse frente al micrófono, con otra sonrisa en el rostro, pero esta vez una que no podía esconder un profundo desdén por la acción absurda que acaba de ocurrir. “Buenas noches” habría sido lo que muchos de los presentes asumimos que serían las siguientes palabras en salir de la boca de Lydon, pero ahí vino la sorpresa. Mirando una vez más al resto del público, que lo aplaudía a rabiar, el cantante proclama “¡Continuamos!”, para luego atar una toalla como turbante en la zona del corte y posteriormente cantar una feroz versión de ‘Public Image’, el himno de emancipación que Lydon publicó en 1978 como un adiós definitivo a los Sex Pistols, y que aquí sonó más desafiante que nunca, casi como un mensaje para quienes insisten en transformar estos eventos en un espectáculo deplorable.

Public Image Ltd. terminó su concierto como si nada hubiese pasado, despidiéndose cariñosamente de quienes repletamos la Blondie ese domingo, y el incidente con el vaso/botella pareció quedar como una simple anécdota. Mucho se ha discutido desde entonces sobre otros casos similares, en donde artistas han suspendido o incluso cancelado shows tras recibir el impacto de algún objeto lanzado violentamente por un presunto ‘fanático’. La verdad es que la actitud de Lydon fue aplaudible y nos recordó nuevamente que el tipo nunca dejó de ser su alter-ego Johnny Rotten,  pero lo que el vocalista hizo fue un regalo para los que sí estábamos ahí por la música, y la verdad es que no tendría por qué haber continuado. John tiene 60 años, es un profesional y un veterano de la industria: Habría estado en su derecho de mandar todo a la mierda tras ser agredido mientras hacía su trabajo, más aún por alguien que supuestamente pagó para verlo. El tipo es un artista, no un mono que debe bailar para tu diversión, mucho menos alguien que merezca soportar tus abusos

El show de Public Image Ltd. fue fantástico, abarcando todos los matices de una banda que siempre ha representado el lado más aventurero de Lydon, desde el post-punk experimental de sus primeras entregas (Death Disco, Religion) a los flirteos con el pop ochentero (This Is Not A Love Song, Warrior) y numerosas selecciones de su sólido disco nuevo, What The World Needs Now (2015).  El incidente con el vaso/botella no alcanzó a empañar lo que fue una verdadera fiesta musical, y el mismo Lydon dejaría en claro a través de su Facebook que las acciones de un solo cretino no representan el espíritu del resto del público.

Sin embargo, la sensación que queda sigue siendo de gusto levemente amargo. Si algo va tan bien ¿Por qué intentar arruinarlo por una estupidez semejante? ¿Qué tan ‘punk’ crees que eres agrediendo a la persona que te está brindando un espectáculo? Lydon es un ídolo de proporciones épicas y su devoción por terminar el set es loable, pero dejémonos de tonteras: El tipo se podría haber retirado indignado, tomando el botellazo como la falta de respeto que es, y un solo idiota incapaz de controlarse nos habría arruinado el show a todos. Ojalá que para la próxima, antes de las discusiones sinsentido sobre quién es más ‘rockero’, no olvidemos que lo importante es la música. ‘Respeto para el artista’ es una frase cliché, pero parece que algunos todavía no la internalizan.

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