RESEÑA | Franz Ferdinand en Chile: Siempre ascendiendo

10/10/2018

RESEÑA | Franz Ferdinand en Chile: Siempre ascendiendo

Lo de este martes en el Teatro Caupolicán fue una verdadera fiesta junto a Alex Kapranos y compañía.

Por Ignacio De La Maza

En 'Meet Me In The Bathroom', el fantástico libro de Lizzy Goodman sobre el rock en Nueva York a comienzos de los 2000, Rob Sheffield (editor de la Rolling Stone) hace una jugada declaración: Franz Ferdinand era mejor que todas las otras bandas de la época. Llegando desde Escocia, el grupo no parecía tener las rencillas internas que plagaban a The Strokes, o las ansiedades que paralizaban a los Yeah Yeah Yeahs, ni siquiera la extrema autoconsciencia de LCD Soundsystem o las adicciones destructivas de Interpol. Franz Ferdinand había surgido para montar una fiesta, y estaban disfrutando cada segundo de ello.

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Juan Pablo Quiroz

Da un poco lo mismo si Sheffield está en lo correcto o no en su afirmación, pero es innegable que los Franz Ferdinand no se han visto limitados por los baches en el camino que sus contemporáneos inevitablemente encontraron. Y es que, como quedó claro en su ansiado regreso a Chile, hay pocas cosas que sean capaces de detener a Alex Kapranos y a su tropa de malhechores.

En pleno 2018, la intención de Franz Ferdinand parece seguir siendo tan directa como calladamente subversiva: Armar una fiesta que pondrá a bailar hasta al más escéptico en base a un repertorio irresistible, un sentido del espectáculo afinado, y el carisma magnético de Kapranos en el escenario. En esta ocasión, los escoceces venían presentando 'Always Ascending' (2018), quizás su álbum de estudio más débil, pero incluso esas canciones adquirieron en el escenario un carácter colorido y urgente, dejando en claro que Kapranos te puede vender lo que se le de la gana.

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Juan Pablo Quiroz

Ayuda que, a estas alturas, el cancionero de Franz Ferdinand esté adquiriendo la cotizada etiqueta de 'clásico'. Canciones como 'The Dark Of The Matinee', 'Michael', 'Do You Want To' y 'Walk Away' son coreadas a tal volumen que la banda casi se ve envuelta entre las voces del público, e incluso joyitas menos conocidas como 'Lucid Dreams' y la siniestra 'Shopping For Blood' despiertan aplausos y euforia. 

Quizás el mayor atractivo de Franz Ferdinand es haber conquistado a un público tan amplio y fiel con una propuesta que es profundamente extraña: Estudiantes de arte fanáticos de Bowie y Kraftwerk, adictos al expresionismo alemán y la imaginería soviética, asegurando tener la expresa misión de 'hacer que las chicas bailen' en base a un rock que no suena realmente como rock. En el 2004 se escuchaban casi alienígenas, pero hoy son una de las propuestas más influyentes de su generación. Eso no le ha quitado en nada el impacto y poder a su música, como quedó en claro con su SEXTA presentación en nuestro país.

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Juan Pablo Quiroz

Después de todo: Muchas bandas han tratado de sonar como Franz Ferdinand en los últimos 14 años, pero solo una escribió 'Take Me Out', maldita sea. Hey, quizás sí eran los mejores de su generación. Al menos por hora y media, tocando en un teatro repleto al fin del mundo, se sintió así.

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