RECOMENDADO SONAR | 5 razones por las que deberías estar viendo 'The End Of The F***ing World' en Netflix

12/01/2018

RECOMENDADO SONAR | 5 razones por las que deberías estar viendo 'The End Of The F***ing World' en Netflix

Por Ignacio De La Maza

La serie británica ha ido agarrando vuelo por el buen 'boca en boca' tras su silencioso estreno en la plataforma de streaming

Esta semana no fuimos al cine, así que no podríamos recomendarles 'The Disaster Artist' aunque quisiéramos.

Por otro lado, sí ocupamos una tarde/noche en ver 'The End Of The F***ing World', la aclamada producción británica que se estrenó silenciosamente en Netflix el pasado 5 de enero. 

La serie ha ido ganando vuelo de a poco gracias al boca en boca, y merecidamente: Es la primera joya televisiva de este año.

Su premisa, basada en la novela gráfica del mismo nombre, sigue a un joven autoreconocido como un 'psicópata' que entabla una relación con una chica de su escuela, con la secreta intención de convertirla en su primer asesinato. Cuando la chica en cuestión lo convence de escapar de la casa y vivir como fugitivos, su plan se complica de formas que no imaginaba.

La trama en sí ya es lo suficientemente interesante, pero 'The End Of The F***ing World' se encarga de sorprender en varios aspectos. Te sugerimos 5 razones para que la veas este fin de semana:

Es realmente corta

No hay capítulo de 'The End Of The F***ing World' que dure más de 22 minutos. Su primera (y ojalá única) temporada tiene solo 8 episodios. Completar la serie te toma poco más de 2 horas y media, lo mismo que dura la nueva 'Star Wars' o 'Blade Runner 2049'. Puedes empezar y terminar todos los capítulos en una tarde floja o consumirla en breves dosis en un par de días. Si eres de los que se sienten agobiados con la sola idea de ponerse al día con toda la temporada de 'Mindhunter' o las dos temporadas de 'The Crown', una serie que te permite no comprometer demasiado tiempo es un alivio. 

Sus actuaciones son impecables

Claro, importaría un carajo que 'The End Of The F***ing World' fuera corta si además fuera insufrible, y su propuesta, que a ratos corre el riesgo de ser demasiado ingeniosa para su propio bien, definitivamente puede dar esa impresión a buenas a primeras. Por fortuna, la serie descansa en las interpretaciones brillantes de sus dos protagonistas, que subvierten el cliché de 'adolescentes rebeldes en fuga' y el sinfín de monólogos internos con actuaciones profundas, carismáticas, evolutivas y llenas de matices que hacen que su desventura sea irresistible. Alex Lawther y Jessica Barden ya habían tenido algunos papeles de cierta notoriedad (a él lo ubicas por 'Black Mirror', a ella por 'Penny Dreadful'), pero en un mundo justo sus roles aquí deberían convertirlos en estrellas.

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Es más humana e impredecible de lo que inicialmente sugiere

No hay momento en donde 'The End Of The F***ing World' no sea fascinante, pero sus primeros episodios sugieren una serie muy distinta a la que termina siendo. Hay un cierto artificio macabro en la forma en la que James (Lawther) es introducido como un joven psicópata con impulsos asesinos y Alyssa (Barden) como una chica impulsiva y rebelde, pero la serie tiene en mente preocupaciones mucho más humanas e incluso conmovedoras de lo que deja ver en su carta de presentación. Lo que inicialmente comienza como una violenta comedia negra se revela de a poco como una reflexión dolorosa sobre las crueldades implacables del mundo adulto y la turbulencia emocional de la adolescencia. Decir más sería arruinar las sorpresas de 'The End Of The F***ing World', pero sepan que probablemente no se desenvuelve como esperan.

Es como si Tarantino y Malick hubiesen tenido un hijo muy británico

Algunos podrían criticar que 'The End Of The F***ing World' es demasiado derivativa y que viste sus influencias de forma evidente, pero la forma en la que el guionista Charlie Covell las sintetiza y los directores Jonathan Entwistle y Lucy Tcherniak aseguran que el resultado sea fresco. Sí, hay elementos de 'Natural Born Killers', 'True Romance' y, por sobre todo, 'Badlands', pero también hay una historia de amor más genuina y menos cínica que todos esos ejemplos. También hay un humor seco y extremadamente británico que la ayuda a desmarcarse de esas influencias tan norteamericanas. Parte de los placeres de 'The End Of The F***ing World es subvertir aspectos que uno considera familiares de formas que no esperas. Es realmente una experiencia fantástica.  

La música es de Graham Coxon

Sí, el guitarrista de Blur ¿Necesito decir más?

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