A un año, la muerte de Prince sigue siendo un misterio

21/04/2017

A un año, la muerte de Prince sigue siendo un misterio

Una de las crisis de narcóticos más grandes de EEUU acabó con el genio musical, pero todavía no se identifican responsables al respecto.

Por Ignacio De La Maza

Prince Roger Nelson merecía un final mejor.  Cuando comenzaron a circular los rumores sobre un cuerpo encontrado sin vida en el ascensor de Paisley Park, la mansión en donde el gran músico residía a las afueras de su natal Minneapolis, lo último que pensamos sus fanáticos era que se trataba de él. Sí, había un muerto, de eso no había duda ¿Pero cómo iba a tratarse de Prince? El hombre tenía 57 años y se encontraba en medio de una de sus giras más aclamadas. Su último concierto había sido una semana antes. Claro, estaban los reportes de esa descompensación médica que obligó a su jet privado a hacer un aterrizaje de emergencia horas después de ese show, pero al día siguiente se le vio andando en bicicleta y en la noche dio una fiesta en Paisley Park.

Era Prince, el hombre que llamó a todos a bailar de cara al fin del mundo, el genio impredecible que parecía existir en otro plano, el músico que lideró una ferviente carga contra el internet y la piratería como ninguno otro se atrevió, el responsable probablemente de la racha más imbatible de los años 80, el principal influyente del pop moderno junto a Michael Jackson... y murió solo, colapsado en un ascensor en Minnesota, su cuerpo encontrado 6 horas después de dar su último respiro.

No es que el rock se caracterice por desenlaces justos (ni tampoco que una muerte más digna hubiese sido más llevadera: David Bowie falleció un par de meses antes, consolidado como genio y rodeado del amor de su familia y fanáticos, y aún así dolió), pero lo que frustra del final de Prince es que se siente innecesario y, para peor, representante de un problema que va más allá de la pérdida del músico.

La causa de muerte fue identificada como una sobredosis accidental de Fentanilo, un poderoso opioide utilizado para tratar el dolor crónico y que es 50 veces más fuerte que la heroína. Todavía no está claro cómo fue que Prince adquirió el medicamento, solo que lo utilizaba para el dolor que constantemente sentía en sus caderas. Las autoridades siguen investigando a un posible responsable en la muerte del músico, pero lo único que se sabe es que Prince tenía una adicción a los opioides que nadie detuvo cuando existía la oportunidad. Lo más preocupante es que su caso no es el único: La sobredosis por opioides se ha convertido en la crisis de narcóticos más grande en la historia de los Estados Unidos.

Las autoridades de EEUU consideran a estas alturas las muertes por opioides (que incluyen al Fentalino, la Heroína, la Oxicodona y la Codeína) como una 'epidemia'. En el 2015 se registraron 33.000 muertes en ese país por esa causa, de un total de 52.000 sobredosis por cualquier sustancia. Esa cifra representa 4 veces más de lo que era en 1999, aumentada por campañas de farmacéuticas para que doctores prescribieran medicamentos como Percocet o OxyContin para tratar el dolor, pese a que la evidencia de los opioides para lidiar con el dolor crónico a largo plazo es débil

La DEA (Drug Enforcement Administration) ha estado durante el último año investigando de dónde sacó Prince el Fentanilo que lo mató: Sus doctores, amigos y comerciantes del Mercado Negro han sido considerados como sospechosos, pero hasta ahora no se ha dado con ningún responsable, y a 360 días de su muerte es poco probable que se identifique a un culpable. El doctor Howard Kornfeld, quien fue contactado por representantes de Prince el día antes de su muerte, y su hijo, quien fue el quien encontró el cuerpo del músico y llamó al 911, fueron liberados de responsabilidad tras colaborar con la justicia. El hijo de Kornfeld se encontraba en Paisley Park con medicamentos destinados a tratar la adicción de opioides.

Desde su final el 21 de abril del 2016, Paisley Park se ha convertido en un museo para los fanáticos, que incluye las cenizas de Prince descansando en su pieza favorita. Por otro lado, su catálogo con Warner Bros, ese que incluye clásicos como Purple Rain, Parade y Sign O' The Times, entre varios más, por fin regresó a todos los servicios de streaming tras negociaciones con los herederos del hombre, pese a que Prince siempre se negó de forma violenta a poner su repertorio en plataformas digitales. Sin embargo, mientras familiares, productores y mánagers se disputan hasta el día de hoy parte de su legado, su trágica muerte sigue siendo un misterio, una nota al margen que puso fin a uno de los artistas más únicos que haya existido y parte de un problema mucho mayor. Prince merecía más, mucho más. 

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